El técnico del Sinfín destaca la diferente motivación de ambos equipos La irregularidad es el caballo de batalla del conjunto visitante, que llega con las bajas de Rubén y Estébanez
18 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?a afición rojinegra no es la única que confía ciegamente en el papel de favorito de su equipo esta tarde ante el Adelma Sinfín. El entrenador del propio conjunto cántabro, Fernando Herrero Vega, manifestaba ayer que «muy mal lo tiene que hacer el Portadeza para no ganar el partido». Y es que, como pone en evidencia la clasificación, «nosotros no nos jugamos ya nada», al contrario que el Portadeza Lalín. Y la motivación será, para Herrero, la clave del duelo. «Hace tiempo que mi plantilla ha dado por finalizada la temporada. Los jugadores han perdido ilusión, algo que les hemos recriminado tanto la directiva del club como yo mismo», comenta. No obstante, el preparador del Sinfín quiso dejar bien claro que el panorama del encuentro «no quita que nosotros querramos ganar. Siempre queremos hacerlo, y no vamos a regalarle nada a nadie». Otro de los motivos por los que Fernando Herrero parece decantarse por un triunfo local es el hecho de estar ante el rival «más solvente de la Liga. El Portadeza es el equipo que me ha demostrado sobre el campo un mayor saber estar y una mayor claridad de ideas. Sabe perfectamente a qué quiere jugar». El Sinfín se desplaza a la capital dezana con dos bajas. La del primera línea Rubén González, y la de su extremo derecho titular, Alfonso Estébanez, «el único zurdo que tenemos en la plantilla», lamentó su técnico. Ambos jugadores acumulan dos semanas en el dique seco. Falta de solidez Con un colectivo sin metas para lo que resta de Liga, Fernando Herrero se siente libre para confesar las carencias de su equipo. Y la más destacada es sin duda «nuestra irregularidad». Así, «estamos jugando bien, pero en ciertos momentos se nos va la cabeza, nos falta solidez». Este factor explica, según el entrenador, la caída en picado del Sinfín a partir de la octava jornada de Liga. Cinco triunfos consecutivos lo habían aupado hasta la tercera plaza de la tabla, pero al término de la primera vuelta tiró por la borda todas sus opciones de acceder a la fase de ascenso con una racha de cuatro derrotas en los últimos seis partidos. «Cuando las cosas iban bien, no había ningún problema, pero cuando iban mal se notaba que los sistemas no estaban bien asentados en un equipo hecho de nuevo, y mientras unos jugadores remaban en una dirección, otros lo hacían en la contraria. Dicho esto sin ánimo de crítica», matiza Herrero. Para el preparador del cuadro cántabro «el grupo gallego es durísimo, el más complicado de la Primera Nacional con diferencia. Es el único de los cuatro en el que todavía no se sabe quién va a jugar la promoción a División de Honor B, y el único en el que uno de los equipos de la zona alta es capaz de pinchar con el colista».