EL PERISCOPIO | O |
04 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.. El evento no se había pensado inicialmente para que Mondariz se convirtiese este fin de semana en capital del Partido Popular de Galicia, pero las maniobras, miedos y cuchilladas mudaron lo que iba a ser una reunión de doctrina para unos cuantos escogidos en una especie de convite, que como en el de todas las bodas asisten miembros de todas las partes de la familia aunque estén peleados. Los llamados inicialmente al encuentro termal eran los presidentes locales del partido y algún que otro cargo provincial, así lo había dispuesto Louzán y su equipo para empezar a engrasar la maquinaria electoral. Pero la filtración de que la reunión contaría con actuación sorpresa hizo temblar el suelo de la cúpula de los populares. . La pretendida aparición en escena de Xosé Cuiña y el conocimiento que de la misma llegó a Santiago puso a andar a Palmou y, como si de un retiro monacal del Gobierno se tratara, empezó a llamar a conselleiros, altos cargos y militantes controlados para que acudan a Mondariz a hacer ruido y dejar al ex conselleiro en medio de una escena de familia como otras tantas en la historia del PP. . Pero lo que más miedo dio en Santiago respecto a la presencia de Cuiña en la cumbre de Mondariz no fue exclusivamente su asistencia, sino lo que dicen que iba a decir el de Lalín. La cúpula entiende que los movimientos registrados son los primeros chasquidos de sables y escenificaciones de presencias, y cuentan con más en breve, por lo que se ha dado orden de espiar movimientos y conversaciones, no sea que entre baño medicinal y chorro mágico se vaya a tramar en la villa termal alguna nueva jugada, y ni el horno está para bollos, ni todos están con tantos ánimos para una nueva batalla psicológica e interna. En todo caso lo más seguro es que hoy haya armisticio, porque las fuerzas se dan por neutralizadas, al menos esta vez.