AL TRASLUZ | O |
02 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.HAY ASUNTOS de los que año tras año se habla, se perfilan y, sin embargo, nunca se llegan a producir avances. Proyectos que quedan aparcados en un cajón durante un tiempo y cíclicamente se vuelven a retomar pero que siguen en el mismo punto. Ejemplos, un montón. Un paseo por una hemeroteca y uno se lleva auténticas sorpresas del tiempo que llevan pendientes de solución problemas. Tanto que al final ya pasan casi inadvertidos excepto para quienes lo padecen o que un hecho puntual revitalice el problema. El callejero de Silleda es una de esas historias interminables más. El libro se escribe y reescribe sin llegar nunca al final. Un día por unos, otro día por otro y al final ni un avance. Y eso que hace más de cinco años que se empezó a hablar de cambios. Pero el nombre de las calles no parece sólo asunto sin final en Trasdeza. En Lalín, el proceso sigue pautas semejantes y tras el consenso para algunas calles hace unos meses, el resto sigue a la espera. En Vila de Cruces, hace tiempo que se habló de poner a una calle Alfonso Rodríguez Castelao y, por el momento, está guardada en el cajón. Y mientras los vecinos viven en calles con números, sin nombres o con letras. ¿Se terminará la historia?