Malos tratos

| JAVIER BENITO |

LALÍN

A CONTRAPELO

05 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

SON EL pan nuestro de cada día. Algunos iluminados se creen con el poder divino de actuar a su antojo e infringir golpes a sus parejas. Un día torcido en el trabajo, una borrachera mal dormida o el cabreo monumental porque su equipo la pifió en el último partido les sirven de excusa perfecta para convertir la cara de su mujer en un arco iris de colores. Hace unos días se presentaba en Madrid un artilugio que permitirá controlar a los maltratadores que incumplan la orden de alejamiento. Una fórmula que añadir a las acciones judiciales, que cada vez deben ser más contundentes con estos individuos. Pero donde también se debe hacer un esfuerzo es la concienciación de las afectadas. Para que no se produzcan casos como el vivido en las últimas horas en Lalín, con una mujer que declinó denunciar los golpes recibidos. Siempre hay que hacerlo, para evitar los siguientes. Pueden ser mortales.