Menos barreras arquitectónicas

LALÍN

AL TRASLUZ | O |

21 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

DESDE HACE unas semanas en Lalín las personas que tienen una silla de ruedas como medio de desplazamiento lo tienen más fácil para andar por la calle. Las rampas en los pasos de peatones les permiten andar sin tener que hacer rodeos o ser ayudados por alguien para cruzar la calzada. Sin embargo, aún falta mucho. La concienciación del resto de ciudadanos no es suficiente. Es frecuente ver como los coches estacionan sobre los pasos de peatones. Esto, que para la mayor parte de la gente, sólo significa tener que cruzar de lado después del correspondiente enfado por el hecho, para los que andan en silla de ruedas supone un muro infranqueable y a lo mejor tener que andar muchos metros más. Pero no son los únicos casos. Llama la atención lo que pasa en algunos edificios o establecimientos donde las rampas colocadas para el acceso de minusválidos tienen una pendiente tan importante que lo mejor sería poner una señal indicando la necesidad de utilizar casco dado el alto riesgo de caída que tienen los que se atrevan a utilizarla. Hay una playa de Marín en la que pone el acceso a minusválidos con una rampa que incluso dificulta la subida de quienes tienen sus piernas en plenitud de condiciones. Pero al final, los perjudicados son los minusválidos. A ellos les toca sufrir como no pueden realizar las tareas más fáciles y normales de la vida diaria porque la frecuencia de las barreras arquitectónicas es mucho mayor que las buenas noticias que le llegan porque tal edificio se hizo accesible para ellos o porque hay rampas en los pasos de peatones. Si todos probásemos a andar un día en una silla de ruedas, muchas cosas cambiarían.