El peligro de ser obrero

| JAVIER BENITO |

LALÍN

A CONTRAPELO

03 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LA VERDAD es que no me gustaría estar en la piel de un obrero de la construcción. No por el oficio en sí, no me malinterpreten. En los últimos tiempos se ha convertido en una profesión de riesgo, casi como hacer de doble en las películas de acción. En algunos casos con trágicas consecuencias al ir la vida en ello. El último ejemplo del peligro de trabajar en el sector lo teníamos ayer mismo, cuando la pluma de una grúa golpeaba a un operario en las obras del centro comercial promovido por Sinergias Dezanas en Lalín. Antes había sido otro en el polígono industrial -por desgracia fallecía a consecuencia de sus heridas- o un herido al caer de una casa en obras en Tabeirós-Terra de Montes. Las empresas deberían potenciar el cumplimiento de las medidas de seguridad y los trabajadores concienciarse también de que se juegan en muchos casos la vida. Y luego no hay vuelta atrás.