?En Chantada hai hoxe 5.000 coches e hai 37 anos había quince, son outro tempos». Rogelio Vázquez explica así que hoy el taxi no es aquí el negocio que sí fue en otra época. Por ejemplo, hace 37 años, cuando él empezó. Entonces, la parada estaba en la plaza de Santa Ana y nadie discutía su ubicación. Ahora la plazuela no es el hervidero de gente de toda la comarca que era entonces, y el centro neurálgico del pueblo se ha trasladado. Siguiéndolo, la parada de taxis pasó hace cuatro años a la plaza de Galicia, donde se encuentra la casa consistorial; el punto de llegada hasta principios de este año de todos los autobuses con línea en Chantada. Entre los profesionales del sector hay quien añora la plazuela, pero la mayoría piensan que han salido ganando con el cambio. Por eso, y porque el movimiento de clientes es el justo para que el taxi les siga sirviendo de sustento, no quieren ni oír hablar de más paradas. Uno de los que ayer esperaban por la mañana frente al Concello dice que la estación de autobuses de Chantada no mueve tantos pasajeros como para necesitar taxis en la puerta. «Un de nós xa fixo a comprobación», explica. El taxista quiso probar suerte y se puso a esperar con su coche todo el día frente a la estación. «Non se lle subíu ninguén», afirma. Rogelio Vázquez no cree que un taxista con plaza a las puertas de la estación de autobuses pudiese siquiera cubrir gastos. «Dalí calculo eu que sacariamos dúas viaxes con equipaxe á outra punta de Chantada por día, ou sexa oito euros». Si alguien tiene dudas, dice, no tiene más que mirar a los municipios más próximos con estación de autobuses. Ni en Monforte ni en Lalín las estaciones de autobuses tienen paradas de taxi propias.