CON ACENTO
04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA CUESTIÓN de la grúa es siempre un tema espinoso. A nadie le gusta llegar al lugar donde dejó su vehículo y encontrarse con un espacio vacío, y muy pocas veces, con la correspondiente pegatina en el suelo que nos indica que fue retirado. Pero como nuestro carácter y picaresca latina puede más que las cuadriculadas mentes noreuropeas, enseguida caemos en la cuenta de que hemos sido pillados in fraganti por la rápida grúa. Hasta aquí, nada que objetar: si el coche está mal aparcado, hay que rascarse el bolsillo y pagar los 50 euros, a los que luego podrá seguir la multa. Lo que ya no está bien es que vayas al depósito y esté cerrado, como señalan automovilistas de Lalín. Y no vale sólo la buena voluntad que pone la Policía Local de Lalín: el depósito debe estar abierto siempre. Y si el servicio es deficitario, a otra cosa.