A CONTRAPELO
19 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.A VECES un pinchazo en la espalda o los kilos de más que me sobresaltan el corazón al subir la escalera me recuerda que voy mayor. También cuando observó con sorpresa que los pantalones de mi hija dejan ver los calcetines y toca renovar vestuario. Ella crece, yo envejezco. Mientras no se encuentre remedio se cumple inexorable la ley de la vida. A mí me gustaría, para que negarlo, que ese proceso llegue sin achaques y alcanzar los 65. Edad de jubilación, aunque quién sabe si me tocará. Engrosar una cifra que en las comarcas produce preocupación: uno de cada cuatro censados supera esa barrera. Y preocupa porque en la parte baja de la pirámide cada vez hay menos niños para el relevo y los jóvenes encuentran dificultades para asentarse en tierra. Así no extraña que en Cerdedo haya un único alumno en el primer curso de Primaria.