Rozas, segundo entrenador del Agolada, hizo ficha y ya jugó ante el Castro
19 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Seguro que a más de un aficionado del Agolada le sorprendió ver vestido de corto a José Manuel Rozas. Y no solo «fichó» por el club donde lleva dos temporadas de segundo entrenador a las órdenes de Luis González Pichel. Su jefe le otorgó los noventa minutos en su primera convocatoria con el equipo. A sus 37 años decidía calzarse de nuevo las botas para saltar al césped ante la oleada de lesiones que afectan al club dezano, con problemas además para fichar por cuestiones económicas y de ausencia de futbolistas en el mercado.
José Manuel Rozas reconocía ayer que se sintió cómodo y a un buen nivel físico gracias a la ayuda del resto de sus ahora compañeros además de pupilos. Interior zurdo en su apogeo futbolística, cada vez fue retrasando más su posición hacia el medio campo e incluso la defensa. Había colgado las botas en la temporada 2016-2017 en su club de siempre, el Laro, con el que militó en las tres categorías de fútbol modesto gallego. Allí comenzaba su carrera a los 14 años como juvenil y la dejada a los 37, su casa casi toda la vida con la única excepción de una temporada en los juveniles de la EF Lalín y otra con el Silleda en Primera Autonómica. Diecinueve campañas de futbolista que tuvieron continuidad en los banquillos en el Agolada.
En el regreso a los terrenos de juego sin duda tuvo mucho que ver González Pichel, «que é un buenazo e notaba a súa preocupación, a de todos polas lesións e sancións que estaban afectando moito ao equipo». Habló con el presidente y decidió dar un paso al frente para tapar algún agujero ocasional. Esperaba algunos minutos ante el Castro el pasado domingo en su primer encuentro de corto, pero terminó jugando los noventa minutos. Insistía ayer Rozas en que su incorporación tiene carácter temporal, pero disfrutó mucho de corto como también de segundo técnico en una Preferente que le gusta. «Sempre está aí o gusanillo e a ver se teño algún minutos; eu coidome e entreno con eles, creo que estou para axudar e non para pasar o rato», afirmó.
Como pivote respondió muy bien ante el Castro, aunque reconoció que el rival no exigió mucho en lo físico. Los años están ahí pero el espíritu joven, la buena forma y las ganas le sirvieron para rendir a buen nivel como el resto de los jugadores. Por ellos tomó la decisión, además de su amor al fútbol, «da gusto adestrar con eles, non teñen unha mala cara, están sempre dispostos a mellorar a pesar dos malos resultados». Respecto a la liga, antepenúltimos, incidía Rozas en que toca pagar la novatada y la juventud de la plantilla, estrenándose en la categoría. «Pichel sabe levantar os ánimos e sabemos que vai ser duro, falta picardía porque temos empuxe, pero hai moitos equipos do noso nivel e creo que vamos a lograr mellores resultados no futuro», sentenció.