La discípula estradense de Pilates

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

Adrian Freiria

La murciana María Marín ha popularizado en A Estrada el célebre método de entrenamiento aplicándolo con el rigor que lo hizo su fundador

11 dic 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

En el número 3 de la Rúa 24 de A Estrada hay una pequeña casita restaurada con encanto. Es «A casa pequena», que fue construida en los años cincuenta como residencia de la familia de Adolfo Couceiro. Hoy alberga el primer estudio especializado de Pilates. Impulsado por la murciana María Marín, se ha convertido en meca de peregrinación de los estradenses que quieren probar la eficacia del método Pilates en su versión más auténtica.

El éxito de este método de entrenamiento físico-mental creado por Joseph Pilates en los años 30 del siglo pasado ha propiciado el desarrollo de infinitas variantes. Todas ellas, bien ejecutadas, tienen innegables beneficios para la salud. No obstante, el objetivo de María Marín es difundir de forma rigurosa el método clásico, tal como fue concebido por su inventor, y aplicarlo de forma individualizada para sacarle el máximo partido.

La instructora cuenta con trece años de experiencia fraguada entre Madrid, Vigo, Pontevedra y A Estrada, donde abrió su centro durante la pandemia y donde cuenta con algunas de las múltiples máquinas que Pilates diseñó para sus entrenamientos.

En A Estrada por amor

Como sucede muchas veces, María aterrizó en A Estrada por amor. De origen murciano, María se fue a estudiar a Madrid y vivió casi veinte años allí. Llegó a la capital para estudiar arte dramático y allí trabajó como actriz de teatro y de televisión. Uno de sus empleos fue en Disney Channel. Tras una amplia formación en movimiento expresivo, María empezó a formarse en Pilates y reorientó su carrera hacia ahí. Fue en ese momento cuando María —que también había estado viviendo un tiempo en Australia y en Edimburgo— conoció en Madrid al estradense Quique Marín. Ambos decidieron juntar sus caminos. «Yo en aquel momento no tenía muy claro lo que quería hacer. De joven, la ciudad te ofrece muchas posibilidades, pero luego empiezas a pensar más en buscar una calidad de vida. No sabía si quería quedarme en Madrid, si ir a París... Sinceramente, no me imaginaba viviendo en un pueblo, pero los padres de Quique se habían jubilado y él tenía aquí en A Estrada la oportunidad de continuar trabajando en la nave de su familia. Para empezar era muy buena opción», explica María Marín.

Los dos primeros años de estancia en A Estrada María hizo una formación en Vigo para seguir profundizando en la técnica de Pilates. Lo compaginaba además con su trabajo como instructora en Cuntis, Vigo y Pontevedra.

«Fue un gran sacrificio: económico y en horas de estudio. Trabajaba muchas horas y a la vez estudiaba. Me quité de horas de sueño y estaba agotadísima, pero me reportó enseguida», dice satisfecha.

Una disciplina para mejorar la postura o reducir el dolor crónico

«Un día me di cuenta de que estaba de aquí para allá haciendo lo mismo que en Madrid, cogiendo el coche y perdiendo un montón de tiempo por el camino. Y ahí fue donde me planteé abrir mi propio centro. Tenía ciertas reticencias porque creí que mi manera de trabajar no iba a encajar bien en A Estrada. El Pilates que más se conoce es el de grupo. Lo mío iba a ser algo totalmente individualizado y por lo tanto también más caro. Tenía dudas, pero se recibió muy bien», cuenta María. Tan bien se recibió que su estudio, Letha Pilates, apenas tiene ahora huecos y cuenta con una segunda instructora —Sandra Iglesias— para atender la creciente demanda. «Nuestra intención es seguir creciendo», dice María.

El 90 % de los alumnos que asisten a clase de Pilates lo hacen recomendados por médicos, fisioterapeutas y profesionales de la salud. «Existen muchas evidencias científicas que demuestran que mejora la flexibilidad y la prevención de lesiones. La práctica continuada proporciona mejoras significativas en la velocidad al caminar y reduce el riesgo de sufrir una caída. La práctica regular ayuda a mejorar la postura, la fuerza y el equilibrio. Además, la eficacia está probada en la reducción del dolor crónico de espalda, reparación del suelo pélvico, prevención de osteoporosis, disminución en la progresión de esclerosis múltiple y el párkinson», explica María.

La instructora subraya que el Pilates se adapta a cualquier condición física, con o sin dolencias. El entrenamiento se hace en función de cada persona y de sus metas o necesidades. «El Pilates es un trabajo de cuerpo y mente que hace que seas más consciente de cómo te mueves y de lo que sucede en tu cuerpo. Al ser consciente puedes corregir desequilibrios. Los beneficios empiezan a notarse en pocas sesiones y la sensación al salir es de bienestar físico», recomienda María Marín.