El banco para esperar sentado que todos elogian en A Estrada

rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

Harto de aguardar en vano la instalación de mobiliario público en su calle, Manuel Souto fabricó un asiento para su mujer

04 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

No es el banco más bonito del mundo. Pero de esos sobran. Desde que el de los acantilados de Loiba inundó Instagram, bancos con vistas los hay a patadas. Y columpios también. En cambio, a veces escasean asientos más prácticos y menos bucólicos. Como los que los mayores de la Avenida de Santiago llevaban tiempo reclamando al Concello de A Estrada, para hacer una parada en sus paseos o para ver la vida pasar cómodamente.

Manuel Souto es uno de los jubilados de la zona. A su mujer, María, la salud ya no le deja darse grandes caminatas. Su vida ahora son los paseos cortos por el barrio, las siestas y el disfrute de las pequeñas cosas del día a día. «Ela padece dos osos. Tiña ganas dun banco para poder facer un descanso nos paseos ou estar un anaco aí sentada. O Concello prometera que ían poñer asentos, pero eu xa sei como funcionan estas cousas ás veces. Botei 24 anos de alcalde de barrio...», explica Manuel. «Como o banco non acababa de chegar, a muller pediume que fixera un», comenta. «Se cadra vou ó cárcere por poñelo aí. Xa me levaredes un paquete de tabaco», dice con su retranca habitual.

Manuel sabe mucho de muebles. Con once años entró como aprendiz de tornero en el taller de Garrido y con 22, a golpe de torno, ya había reunido ahorros suficientes «para casar, facer unha casa e comprarlle dúas vacas á miña nai».

El banco que ha instalado este miércoles por la noche en el cruce de la Avenida de Santiago con el Camiño da Congostra no le hace justicia a su carrera profesional. Él que torneó las columnas de las escaleras del consistorio estradense y que creó delicadas lámparas rococó que exportó a cientos a México, en este caso optó por lo práctico. «O banco levoume media hora facelo. Fun buscar uns palés a Ferrokey. Serra teño na casa, que aínda conservo o taller, así que todo foi cortar e cravar unhas puntas. Acabei enseguida», explica. «Podería estar moito mellor rematado. Habería que lixalo ben... Pero seguro é», certifica.

Con mensaje

El banco de Manuel, como otros archifamosos, también tiene mensaje. Con un rotulador le ha escrito en el respaldo: «Respeten. Para mayores». En la inscripción se le ha colado una falta de ortografía, un «mallores» con «ll» que ya alguien le ha comentado. «Eu non fun á escola. Nacín no 39 e con 11 anos xa estaba traballando. Aprendín despois a ler e a escribir algo pola miña conta, pero a vida foime moi ben. Traballei duro, pero gañei o que quixen, non tiven que emigrar, paseei, bebín e comín e coñecín medio mundo», comenta.

A raíz de su banco, a Manuel le han llovido a pares felicitaciones y encargos. «Non podo facer máis. Este porque mo pediu a miña muller, pero teño 81 anos e estou xubilado. Agora tócame descansar», advierte.