Las torres del templo de Cereixo tenían que iluminarse de un color como la Peregrina. Pero un fallo lo cambió todo
02 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.La iglesia de San Xorxe de Cereixo (A Estrada) está dando mucho que hablar estos días. No es por su programa de oficios religiosos ni por su fachada de estilo barroco compostelano. Es por la llamativa iluminación artística que acaba de estrenarse. Resulta imposible pasar junto al templo al anochecer sin alzar la vista al cielo. Los focos instalados en los campanarios enseguida llaman la atención del transeúnte con sus sucesivos cambios de color en gamas que van del azul o el verde al rojo o al violeta. De menor a mayor intensidad, hasta que cada uno de los colores alcanza su tono más puro y llamativo.
La iluminación se ha convertido en tema de debate vecinal. Hay opiniones para todos los gustos. Hay quien compara las torres con faros, con árboles navideños cargados de lucería o, cuando el rojo asoma, con templos más relacionados con la carne que con el espíritu.
Por supuesto, no todo son críticas. También hay lugareños que ven la iglesia alegre y vistosa y consideran que la iluminación no tiene por qué considerarse inapropiada en absoluto.
No obstante, a los partidarios de la iluminación multicolor le quedan pocos días para disfrutarla. Según explica el presidente de la comisión de fiestas de la parroquia, Gonzalo Louzao, que desde las pasadas elecciones es además concejal de Urbanismo de A Estrada, el despliegue de color no ha sido intencionado sino fortuito y se suprimirá en cuanto sea posible.
Como el caso pontevedrés
Cuenta Louzao que, cuando la Iglesia asumió el cambio a led de la iluminación interior del templo, se aprovechó la ocasión -de forma coordinada con el Concello- para cambiar también a led el foco exterior que iluminaba la fachada monumental del templo. La empresa encargada de las obras sugirió resaltar la belleza de las dos torres-campanario de la iglesia con una iluminación distinta, en contraste con el blanco de la fachada. La idea era dar un toque especial al templo iluminando las torres de otro color. Se apostaba por violeta o azul.
La iniciativa no tiene nada de novedosa. Las torres de la Peregrina, en Pontevedra, se iluminan de violeta al anochecer y en Castro Caldelas se utiliza el mismo color en la iluminación pública de varias iglesias.
En Cereixo, la iluminación en un único color duró apenas una noche porque los focos instalados carecen de memoria. Aunque el sistema quede programado para iluminar en un único color, cada día, al apagarse el alumbrado público, se pierde la configuración elegida y los focos vuelven a encenderse la noche siguiente en toda su gama de colores. «Tería que ir unha persoa alí todos os días para reprogramalo», comenta Louzao. Según explica, ya se ha contactado con la empresa para cambiar el sistema por otro con memoria que recuerde el color de iluminación fijado. En cuanto el material esté disponible se procederá a modificar la instalación y se acabará la tan comentada sesión discoteca.