Las consecuencias de bajar de 20.000

Caída de ingresos de administraciones, merma de servicios e imposibilidad de solicitar programas europeos como Edusi


a estrada / la voz

Lalín y A Estrada figuran entre apenas una veintena de municipios gallegos de primera categoría, con una población por encima de los 20.000 habitantes. ¿Cuál es la importancia de no abandonar ese selecto club? Fundamentalmente, económica y de autonomía municipal. La legislación marca unos servicios mínimos en función de la población de cada ayuntamiento. Son comunes áreas como alumbrado público, cementerio, recogida de residuos, limpieza viaria, abastecimiento de agua potable, alcantarillado, acceso a núcleos y pavimentación de vías públicas. Con más de 5.000 habitantes, deben disponer además de biblioteca y parque públicos. Por encima de 20.000, se marca contar con Protección Civil, instalaciones deportivas de uso público y atención inmediata a personas en situación o riesgo de exclusión social, entre otras. De caer, esos servicios no serían obligatorios.

Bajar de esa barrera cercena considerablemente la autonomía municipal: es la Diputación quien asume la coordinación de servicios como la basura, abastecimiento de agua potable e incluso alumbrado, salvo que el municipio pueda demostrar que los presta con menor coste. En servicios sociales, cabe recordar que es la Diputación de Pontevedra quien rige el plan de cofinanciación de los servicios sociales comunitarios en ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes, para el Servizo de Axuda no Fogar.

Se reducen la gestión de servicios y los ingresos de otras administraciones. Y a mayores, los municipios que no alcanzan los 20.000 habitantes se quedan fuera de poder optar a múltiples programas europeos. Sin ir más lejos, los más de 6 millones de euros que llegan tanto a Lalín como a A Estrada a través de la estrategia DUSI serían imposibles de obtener de perder la primera categoría, porque es requisito imprescindible ese mínimo de 20.000 vecinos para solicitarlos.

Móvete propone un trabajo conjunto para revertir la sangría poblacional de A Estrada

La concejala de Móvete, Mar Blanco, proponía ayer un trabajo en conjunto de gobierno y oposición para fijar y recuperar población en A Estrada. Insiste en la necesidad de evitar perder más tiempo en la cuestión: «A realidade do noso municipio débenos levar a traballar en conxunto e de xeito inmediato dende a administración local en iniciativas que axuden a frear e revertir a situación demográfica». Apunta que urge avanzar en un modelo de dinamización económica que genere riqueza en el término estradense, y en la mejora de servicios básicos que faciliten la residencia en el municipio. Apela a la responsabilidad e insta al alcalde a esa labor conjunta para resolver los problemas reales del Concello e «implantar medidas que contribúan a frear a sangría poboacional».

Tiempo de afrontar el problema

Blanco Casais sostiene que López lleva años ignorando las propuestas de la oposición, pero señala que «de continuar mirando para outro lado sen aplicar medidas efectivas para fixar poboación, en 4 anos A Estrada baixará de categoría», por lo que es obligación del gobierno local dar soluciones a esta situación. En opinión de la concejala de Móvete, el alcalde estradense «sigue sen afrontar as causas e as consecuencias da sangría poboacional que sufre o Concello da Estrada, perda de poboación nova e envellecemento. A xente carece de oportunidades e as persoas maiores de servizos adecuados», manifiesta la edila.

Con los votos de mayo el PP tendría 9 concejales, 5 PSOE, 2 Móvete y 1 BNG

Otra de las consecuencias inmediatas de una pérdida de categoría sería la reducción de concejales en la corporación municipal. De los 21 ediles que tiene históricamente A Estrada, si el padrón se quedase por debajo de los 20.000 vecinos se sentarían en el pleno cuatro concejales menos, quedando la cifra en 17. Una proyección de los resultados obtenidos por las distintas formaciones en las elecciones municipales del pasado mayo, muestra que los dos partidos mayoritarios serían los más perjudicados en esa merma de representantes, y de PP y PSOE saldría la reducción de cuatro concejales. Los populares pasarían de sus 12 concejales a 9, manteniendo la mayoría absoluta por la mínima y sin el colchón extra que tiene actualmente de un edil. Por su parte, los socialistas bajarían de las seis actas actuales a cinco. La situación no ofrecería variantes para Móvete y BNG, con dos y un edil respectivamente; eso sí, con mayor peso específico en una corporación de 17, no de 21.

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