El chico de oro del bádminton se llama Rafa Vázquez

El éxito de medallas en A Estrada le dio el empujón para entrenar en el CGTD


pontevedra / La Voz

Vive para entrenar, analizar y sobre todo para disfrutar del bádminton. Lo lleva haciendo desde que era un chaval, cuando un buen día en lugar de fichar por el Areosa, Rafael Vázquez sorprendió a su familia diciendo que iba a centrarse en el bádminton, una disciplina que hasta ese momento no le había llamado la atención, pese a que era popular en su casa. «Aún pienso qué habría pasado si hubiese optado por el fútbol», comenta.

Desde entonces solo ha dado zancadas en su vida profesional. Unas zancadas que empezaron siendo pasitos en el centro especializado de A Estrada donde entrenaba a un grupo de chavales, pero cuando en el 2014 vieron que el bádminton gallego hacía récord de medallas, con 22, el presidente de la Federación gallega, Rodrigo Sanjurjo, le ofreció la posibilidad de seguir creciendo en las instalaciones del Centro Galego de Tecnificación Deportiva (CGTD). «Yo allí era el tutor, vivía con ellos, era algo muy familiar», comenta. Había y hay cantera. «Nos ayudó que Carolina Marín ganase el Mundial», reconoce Vázquez. La retransmisión de los partidos le dio ese plus que hacía falta para que se popularizase el deporte. Los reconocimientos y los títulos empezaron a caer entre los trece jugadores que entrena a diario. Mañana es un día importante, se juegan la posibilidad de que algunos de ellos logran el pase a los Juegos Olímpicos de la Juventud. En la mente de todos debemos retener algunos nombres como el de Elena Andreu, Ana Carbón o Miguel Sanluis, del Club Bádminton A Estrada. Este último, ahora en la Blume, se juega mañana las posibilidades de ir a Argentina en noviembre, con un solo inconveniente, que lo hará contra su compañero de dobles. «Intentamos que no fuese así, pero no se pudo hacer nada», puntualiza. Junto a Sanluis, están las chicas que acaban de ganar el Campeonato de España sub-19 y están entre las cuarenta mejores en el ránking mundial por parejas.

Exigencia alta

Ayer era uno de esos días en los que descansaban por la mañana, porque desde las cuarto de la tarde tienen sesión de gimnasio y entrenamiento en pista hasta media tarde. Una exigencia máxima para una disciplina que va más allá de dos raquetas y una pluma. «Necesitas fortaleza física y mental para soportar un partido individual de más de una hora y media», puntualiza Vázquez, quien recuerda que cuando Carolina Marín ganó el Mundial, los medios chinos se preguntaban cómo una europea podía superarlos a ellos que tenían cien millones de licencias. «El seleccionador de Tailandia dijo que los europeos somos más altos y a ellos solo les queda ser más fuertes», señala Rafa Vázquez, que el pasado mes de marzo echó una mano al Club Bádminton Ravachol en la lucha por la fase de ascenso a Primera Nacional. «Aquí hay chavales de 13 a 17 años y de los diez que hay en Madrid, tres de ellos se fueron de Pontevedra, este es el mejor centro regional, tenemos doble sesión, clases, residencia, todo junto, es como una Blume en pequeño», señala el entrenador que desde que estaba en el instituto empezó a ver cómo se despertaba el interés por este deporte.

Ahora intentará seguir engordando esa lista de medallas y éxitos en el bádminton de Galicia, que en la década de los 90 cayó en el olvido hasta que Rafa Vázquez empezó a despertarlo.

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