La batalla por la tierra media ha comenzado. No, aquí no hay orcos, elfos, magos ni reyes, aquí hay políticos y concellos. El anuncio de fusión entre Cerdedo y Cotobade ha abierto la veda. El alcalde cerdedense, José Balseiros, prefirió que el municipio que comanda se alíe con Cotobade a convertirse «nunha parroquia da Estrada». A Estrada destaca por el elevado número de parroquias que conforma el ayuntamiento y gestionar una más podría ser un problema, si bien el millar de personas que viven en Cerdedo ayudarían a frenar la caída de población, alejando, por lo menos por una temporada, el temor a dejar de presumir de Concello de primera categoría. Todavía hay margen, que los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) hablan de 21.025 habitantes, pero la sangría demográfica no se detiene.
Más en el alambre viven en Lalín, donde discuten los datos del INE que cifra en 20.005 los vecinos empadronados en el municipio. Rápido tiró el guante Rafael Cuíña a los concellos limítrofes, haciendo especial incidencia en Dozón. En este caso parece tenerlo difícil para convencer a los regidores de que la mejor opción para los residentes de los ayuntamientos que dirigen es fusionarse con Lalín. Ya lo dijo Balseiros refiriéndose a Forcarei, que «aínda que che guste moito a noiva non podes casarte se ela non quere». Contestó la aludida a través de su alcaldesa, Belén Cachafeiro, asegurando que nunca hubo pedida oficial de mano ni entrega de anillo de compromiso, ni Único.
La lucha ha comenzado, las armas ya están afiladas, pero no se verán espadas ni cañones, sino declaraciones y propuestas, quizás, envenenadas para el más débil.