La jardinera que preside la Praza do Concello no es estética ni funcional y no convence ni al propio gobierno
14 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La Plaza Mayor suele ser la carta de presentación de un pueblo. El escaparate más visto. El rincón más cuidado. La foto más recurrente. En A Estrada no hay Plaza Mayor como tal. Su equivalente vendría a ser la Praza do Concello. Pero su estampa está a años luz de ser memorable. Al menos en positivo. En negativo, podría tener opciones. A la jardinera que la preside lo mejor que podría ocurrirle sería pasar desapercibida. Pero no suele haber suerte. El óvalo suele destacar sobre la planitud de la explanada casi tanto como una estatua ecuestre. Solo que aquí no hay grandeza. Ni historia. Ni un escultor de renombre. Lo único que se eleva sobre el pavimento es un óvalo de piedra relleno de tierra que ni flores tiene la mayoría de las veces. Quienes ponen por primera vez un pie en la plaza intentan buscar sentido al óvalo. Algunos hasta se acercan a leer la placa intentando resolver el misterio. Sus intentos son vanos. Las denominaciones que utilizan los estradenses para referirse a la estructura dan fe de que es difícil encontrarle sentido. Unos le llaman «el huevo». Otros «a cousa aquela». Todos se preguntan qué es y qué hace ahí.
Ni el propio gobierno le encuentra mucho sentido. En origen, la estructura fue concebida como una gran jardinera para romper la monotonía del pavimento empedrado y hacer sitio a la placa inaugural de la remodelación de la plaza. Sin embargo, a las flores no parece gustarles el sitio y a las celebraciones populares les molesta el supuesto jardín. La idea de crear una plaza diáfana era convertirla en escenario de conciertos y todo tipo de celebraciones multitudinarias. En la práctica, la jardinera no es más que un estorbo a cada carpa o cada palco que se quiere instalar. ¿Por qué subsiste entonces? Parece que por indecisión. El gobierno de José López fue muy ágil para fulminar la fuente de la plazoleta que, por cierto, tampoco tenía grandes defensores. Sin embargo con esta rotonda sin tráfico se lo está pensando más. Ya en el 2014 se habló de reformar la plaza, pero no había consenso en la solución a adoptar. Parte del gobierno es partidario de instalar una fuente con chorros en el suelo que puedan activarse o no según convenga. O algún otro elemento que dé un toque singular a la plaza. Llegó a plantearse incluso apostar por vinilos con trampantojos para sorprender al caminante con arquitecturas inexistentes o falsos agujeros, pero la opción se descartó por su escasa durabilidad. Frente al sector innovador, otra parte del gobierno prefiere dejar una plaza diáfana, una actuación menos original pero más barata, sin mantenimiento y funcional al 100 %. Desde el gobierno aseguran que este año habrá remodelación.