¡Reclámaselo al Concello!

Olimpio Pelayo Arca Camba
o. p. arca A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

Las obras públicas generan reclamaciones, como la del pub Seven.
Las obras públicas generan reclamaciones, como la del pub Seven.

A Estrada afronta cada año demandas por daños en sus calles y servicios: más de una acaba en el juzgado

13 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

«Isto tencho que pagar o Concello, é culpa deles». Es una frase que se escucha muchas veces en conversaciones de café: da lo mismo la cuantía del daño y hasta casi la causa real que lo produce. Pero es frecuente que en un primer momento cualquier perjuicio que sufre una persona, o una de sus propiedades en las calles, se atribuya a un tercero que somos todos: la administración local. Sin embargo, tras ese primer impulso, no son demasiadas las personas que deciden interponer una reclamación patrimonial contra concellos como el de A Estrada.

Así lo aseguran fuentes municipales, que consideran que «non son moitas, temos un índice de reclamacións baixo». Buena parte de las que llegan hasta el ayuntamiento son por caídas de personas en la calle, de las que responsabilizan al mal estado de aceras y otros elementos de las vías públicas. Es el caso de una vecina, que acabó presentando una reclamación en el contencioso-administrativo nº 2 de Pontevedra por los daños sufridos tras impactar con un adoquín a distinto nivel en una zona de aparcamiento de la calle Calvo Sotelo. El juez rechazó la demanda, señalando que debe prestarse atención debida al caminar.

No sucedió lo mismo con el caso más grave registrado en el municipio, cuando en 1992 un joven que circulaba en moto por una pista de Berres a Ribeira chocó contra un árbol caído en el vial: el Supremo condenó a Concello y Xunta a indemnizar al accidentado, que quedó tetrapléjico, con 1,5 millones de euros.

En otros casos es el funcionamiento deficiente de servicios el que provoca las reclamaciones patrimoniales frente al Concello. Sucedió en una librería ubicada en la avenida de Santiago, que se inundó tras romper una tubería de la traída municipal de aguas. El Concello aceptó el pago de 50.447 euros de indemnización, y acordó con la reclamante fraccionar los pagos, que se está ya llevando a cabo, con un primer plazo de 10.000 euros el mes pasado.

Las obras públicas son otro territorio abonado para las reclamaciones frente al Concello. Algunas de elevadas cuantías, como una presentada por un cuntiense hace años: reclamaba 330.000 euros por haberse caído por un terraplén próximo a la parada de taxis cercana a la Praza da Farola, cuando pretendía orinar. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia había rechazado la petición.

También hubo años en que eran habituales las reclamaciones por daños a vehículos causados por contenedores de la basura. Y hubo demandas por una coz de un caballo a un vecino durante una fiesta equina, y más recientemente, por daños en una pierna de un usuario de una atracción de feria durante las fiestas de San Paio, como responsable subsidiario.

La desesperación de quien tarda años en ver resuelta su reclamación

La resolución de las reclamaciones patrimoniales no suele ser rápida. Y si el demandante acude a la vía judicial, la situación no mejora. Es el caso de los responsables del pub Seven: el 1 de noviembre del 2013, la fachada lateral del Novo Mercado se desplomó sobre el establecimiento, con cuantiosos daños materiales: «Ao principio no Concello todo foron boas palabras, que non nos preocuparamos que se solventaría rápido», señala Lucía Buján. Empezaron los arreglos para poder retomar la actividad, lo que hicieron más de un mes y medio después.

«No Concello empezáronnos a dicir que o proceso era moi lento, e que reclamabamos moito». Así que no quedó más que contratar una abogada, y presentar en agosto del 2014 una reclamación patrimonial previa por importe de 96.600 euros. En medio los propietarios han tenido que abonar los arreglos para poder «ir tirando», pero faltan obras por realizar. «Estamos endebedados sen ser culpa nosa. Se souberamos que ía haber este retraso, non teríamos feito ningunha obra. Cubriríamos o tellado e vía. Sentes impotencia, rabia, enfado, tristeza. Veste nun berenxenal de coidado sen culpa ningunha», resaltó Lucía Buján.