Matalobos acogió un taller para fomentar la corresponsabilidad entre ambos sexos
02 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.En A Estrada aún falta mucho para superar la tradición que carga a las mujeres con el peso del trabajo doméstico. Matalobos acogió ayer un taller de supervivencia para adolescentes. Era gratuito, abierto a todos los jóvenes del municipio y pensado para que chicos y chicas practicasen el reparto de las tareas. Sólo ocho valientes se prestaron a aprender. Dos chicos, solamente. Esta tendencia se ha mantenido en los trece municipios gallegos que han acogido este programa pionero del Servizo Galego de Igualdade. El taller fue impartido por el cocinero y dietista Julio García. Los alumnos era pocos pero comprometidos. Aprendieron normas básicas de higiene doméstica, cómo ahorrar en la compra diaria, hábitos alimenticios saludables o cómo utilizar una plancha sin fatídicas consecuencias. En la cocina demostraron que todo es cuestión de ponerse. Prepararon un almuerzo con fideuá, pechugas de pollo villeroi con patatas paja y arroz con leche de postre. Si comen bocatas, será porque quieren.