EL CRISOL | O |

26 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL VERANO ya está aquí. No lo digo por el tiempo, porque estos días los días son más bien primaverales y la chaqueta no sobra ni de día, sino por las fiestas. A Estrada celebra estos días el San Paio y tomará el relevo Agolada en este misma semana. Y si hay algo que se ligue a las fiestas es el baile. Ahora cada vez son menos los que mueven sus pies a los sones de las orquestas. Ni el pasodoble ni el merengue más pegajoso son capaces de que la mayor parte de los asistentes a la verbena despeguen sus zapatos del suelo para bailar a su son. Ahora, las orquestas se miran. Así que, además de buena música, necesitan tener un buen espectáculo visual. Las coreografías, el vestuario quedará fijado en las retinas de la mayor parte de los asistentes. Lo que sucede en las verbenas veraniegas contrasta con el resto del año. Los cursos tanto de bailes de salón como de latinos tienen sus clases llenas tanto de jóvenes como de mayores. Pero después son pocos los que mueven su esqueleto fuera del aula para poner en práctica los conocimientos adquiridos a golpe del algún que otro pisotón y múltiples agujetas. Los que vienen pisando fuerte, y no precisamente a la pareja de turno, son los miembros de los grupos de baile tradicional de Bandeira. Estos poco puede poner en práctica sus conocimientos de baile en las verbenas, porque muiñeiras y jotas pocas tocan. Los sones que se puedan asemejar algo a las piezas tradicionales gallegas casi siempre quedan para poner el final de fiesta de las orquestas, si es que llega a oírse algo que no sea el ya clásico tema de Pimpinela Al compás de una muiñeira . Pero los miembros de los grupos de baile de Bandeira no necesitan las verbenas -aunque a veces también actúan- para mostrar su buen baile como lo demuestran los numerosos premios que consiguen. Hay cantera de bailarines en Bandeira asegurada, aunque no los veamos mucho.