Los infantes del Concello

F. S. CORDÓN

A ESTRADA

El CRISOL | O |

11 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS ALCALDES de barrio no son invento de la democracia. Con otros nombres, y concepciones, mandatarios de los romanos, los griegos y quizá los homo sapiens ya tenían delegados que les representaban en zonas alejadas de palacio. El regidor de A Estrada quiso alabar ayer a sus pedáneos o alcaldes de barrio. Les llamó «infantería del Concello» y dijo que a partir de ahora tendrán un mayor protagonismo en todo lo que se relacione con sus parroquias, y las intervenciones municipales para mejorar servicios y atender peticiones, debe pasar por estos representantes del alcalde. En un municipio como el estradense, donde casi tres mil vecinos residen a ocho o diez kilómetros de la capitalidad y del Concello, la figura del pedáneo es bastante necesaria. En su elección se plantea un pequeño conflicto: la persona elegida debe ser de confianza del alcalde, pero también debería coincidir con un cierto consentimiento de gran parte del vecindario a la hora de la elección. Puede ocurrir que la persona que más gusta a los vecinos de una parroquia para ese cargo no sea el de mayor confianza para el alcalde. Y viceversa.