El monasterio sigue sin suministro eléctrico y sin sistemas de vigilancia
01 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El trino de los pájaros apenas ensombrece el crepitar de las aguas de un río Deza que discurre tumultuoso tras los últimos temporales. Su cauce, un meandro casi perfecto en torno a un monasterio que estos días está en boca de todos. En San Lourenzo de Carboeiro se respira paz, transmite calma en estos tiempos cada vez más convulsos. Transcurridos pocos minutos uno entiende el porqué de la elección de su emplazamiento por los condes Don Gonzalo y Doña Teresa en el siglo X. Después de 1.090 años, tras capear mil y una vicisitudes, el futuro de esta joya del románico en Galicia transita gris, como el cielo en este invierno.
La devolución de las esculturas por el Ayuntamiento de Barcelona, expoliadas de uno de los tímpanos de la iglesia monacal en los años 50, pone el foco en el presente y futuro de un cenobio con unas carencias que casi provocan sonrojo. Resulta incomprensible que un monasterio declarado monumento nacional en 1931, el primer Ben de Interese Cultural (BIC) de Galicia, carezca de suministro eléctrico y de sistemas de vigilancia. A lo que se suma la casi nula cobertura de telefonía móvil e internet.
En función del sol
Carboeiro está abocado a vivir supeditado al ciclo solar. Si luce el astro rey, el cenobio abre sus puertas al visitante. En cuanto comienza a ocultarse, toca cerrar. Y ocurre en uno de los enclaves patrimoniales y monumentales más relevantes de Galicia en pleno siglo XXI. Con un proyecto guardado en el cajón de la Diputación desde la recta final de Carmela Silva (PSOE), para llevar el suministro eléctrico desde un transformador en el núcleo de Carboeiro de Francia hasta el cenobio y una actuación viaria que hace siete años supondría invertir unos 800.000 euros.
¿Por dónde pasa el futuro de un monasterio que atrae a miles de visitantes cada año? Con misterios aún por desvelar, como las tejas aparecidas en la última restauración relevante que tenían adherida tierra carbonizada que podría proceder de un gran incendio en su dilatada historia, la musealización de Carboeiro posibilitaría garantizar su conservación para futuras generaciones.
En ocasiones se habló de un plan director que la Xunta sigue sin materializar, un paso imprescindible aunque antes deberían solventarse cuestiones acuciantes como la dotación de luz. En su momento incluso se barajó por el Concello de Silleda instalar una minicentral hidroeléctrica en el río Deza, denegando permiso Augas de Galicia, o colocar placas fotovoltaicas, descartado por Patrimonio por el impacto visual. Y a uno le viene a la cabeza porqué entonces se permitió el viaducto del corredor ferroviario de alta velocidad que afea el entorno del cenobio.
Las distintas Administraciones implicadas, desde Xunta a Diputación y Concello, e incluso buscar apoyo del Gobierno central, así como el Obispado de Lugo, propietaria de la iglesia cuyo uso cedió al gobierno local a finales del 2024 y durante 25 años mediante un convenio, deberían abrir un diálogo necesario sobre qué se quiere para Carboeiro a corto o medio plazo. Su musealización requerirá fuertes inversiones, cierto, pero supondría un salto cualitativo para convertirlo en polo de atracción turística y por tanto de dinamización económica del interior de Galicia.
El regreso de las esculturas del tímpano, un sueño casi inalcanzable
El regreso de las dos esculturas del tríptico del tímpano a Carboeiro parece un sueño casi inalcanzable. Por ahora los relieves del pantocrátor y de los símbolos que recrean a san Lucas y san Juan lucen en una de las paredes del Museo das Peregrinacións de Santiago. Quizás un tanto desubicados, a una altura en la que cuesta apreciar los detalles de dos figuras pétreas de singular belleza estética, datadas en el siglo XII y surgidas del círculo del Mestre Mateo.
La musealización de Carboeiro permitiría soñar con la vuelta de esas piezas aunque no se recolocasen por seguridad en un tímpano, ahora desangelado en la fachada occidental de la iglesia. Solo continúa el altorrelieve con las figuras que representan a San Marcos y San Mateo, bastante deterioradas por el paso del tiempo, y que lucen algunas muescas, pues habían intentado también su robo sin éxito.
Pero ese paso tan necesario como complicado por costes y necesidad de aunar voluntades permitiría iniciar gestiones para recuperar algunos otros elementos expoliados durante décadas, cuyo destino actual se conoce. O el regreso de la cruz de oro con decoración románico-bizantina ahora conservada en Santiago.
Una simple estufa para calentar la oficina de información turística
Guarecida dentro de un grueso plumífero, Isabel derrocha simpatía a pesar de lidiar con condiciones casi de infravivienda en la oficina en la que recibe a los visitantes. Una simple estufa, que apenas cumple su función, suple a la calefacción con que deberían contar unas dependencias pública. Pero no hay luz eléctrica en su interior, solo natural. Y cuesta acostumbrarse a la oscuridad en esa planta baja del conjunto monacal adquirido, junto a los terrenos circundantes, por el Concello a finales de los años 80.
Una oficina que está adherida a la Rede Info Rías Baixas de la Diputación, lo que permite contar en determinados meses estivales con más guías que sumar a Isabel, contratada por el Concello durante todo el año. Si quieren acercarse a Carboeiro, por cierto, en estas fechas invernales abre de miércoles a domingo, de 11.00 a 14.30 y de 15.30 a 18.00 horas. Mientras hay luz solar.