El abandono de la ruta de Madrid, con 425.000 viajeros menos al año que antes de tener la competencia de la alta velocidad, avanzó el declive del aeropuerto tras la pandemia, cuando era el que más crecía en España
20 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En apenas tres años, el aeropuerto de Santiago ha pasado de abanderar la recuperación del tráfico aéreo en España después de la pandemia a situarse como la terminal que pierde más viajeros en el país. El Rosalía de Castro dio servicio en el 2025 a 520.000 usuarios menos de los que atendió el año anterior, y la tercera parte los perdió la ruta de Madrid. Son 161.483 personas que no volaron, que lo hicieron desde otro aeropuerto o que optaron por utilizar un medio de transporte alternativo. Entre estos últimos, son muchos los que se habrán decantado por el tren, contribuyendo así a nutrir un incremento del tráfico ferroviario entre Santiago y Madrid que Renfe cifra en un 65 % desde la llegada del AVE. Por ahí comenzó a agrietarse aquel liderazgo pospandemia del Rosalía de Castro.
El balance del 2022, el primero que permitió calibrar el efecto sobre el tráfico aéreo de disponer de un tren competitivo para llegar a Madrid en poco más de 3 horas, reveló que 220.000 personas que habían volado entre Lavacolla y Barajas en el 2019 —los registros del 2020 y el 2021 están condicionados por las restricciones a la movilidad ordenadas frente al covid— dieron la espalda al avión. En plena eclosión del aeropuerto de los récords, con 330.000 viajeros más de los que había atendido en el 2019, los números rojos de la ruta con Madrid descubrían un flanco débil. Las aerolíneas que la operaban entonces, Iberia y Ryanair, se plegaron de inmediato a la competencia del AVE, renunciando a los vuelos madrugadores y dando prioridad a los de ocio sobre los de trabajo. Al despropósito de los horarios siguió el recorte de frecuencias, lo que intensificó todavía más la fuga de viajeros.
Pero aquella crisis no encendió alarmas. El impacto del AVE sobre el avión se daba por descontado. Los técnicos aseguraban que sería temporal y que, superado el efecto novedad del tren, el tráfico de la ruta con Madrid se estabilizaría, como había sucedido en Sevilla. En Santiago no es así. De 722.281 viajeros en el 2019 se ha pasado a 297.717 en el 2025, cuando Iberia, la única aerolínea que ahora vuela a Barajas, decidió compartir la operativa con Air Nostrum, con la merma de miles de plazas al mes por emplear aeronaves de menor capacidad, lo que garantiza la continuidad de la crisis. El abandono de la ruta por las compañías es tan clamoroso como la falta de reacción de las administraciones.
Con unas cifras mucho menores, en el 2025 también han pinchado, entre otros, los vuelos con Alicante (perdieron 91.000 viajeros), Málaga (39.000), Tenerife Sur (28.000), Londres-Stansted (17.000), Valencia (16.000) y Sevilla (7.000). En todos ellos es evidente el efecto de la espantada de Ryanair. De la debacle del 2025 solo se salvan las rutas de Barcelona (14.000 usuarios más para superar en 164.000 el tráfico con Barajas), Tenerife Norte (27.000 más) y Palma (3.000 más).
Y no se quiso ver
Llegar el AVE y dar la espalda las aerolíneas a la ruta de Madrid fue todo uno. Era el Lavacolla de los récords, aunque los vuelos con Barajas ya habían empezado a perder viajeros a millares cada mes. Nadie lo quiso ver entonces, ni en las administraciones ni en Aena. Y todavía hoy, con medio millón de usuarios menos que antes del covid en una conexión clave para enlazar con destinos en todo el mundo y para la entrada de turismo internacional en Galicia, se escuchan argumentos que relativizan la grieta por la que empezó a desinflarse el Rosalía de Castro. Para Madrid ya está el AVE, que, además, contamina menos. Pues eso, todos al tren.
Vueling lidera ante el desplome de Ryanair y de Iberia
El 2025 también ha sido el año en el que Vueling ha destronado a Ryanair en Santiago. La aerolínea catalana acertó al ver la oportunidad que le ofrecía la retirada de su principal competidor para afianzar su expansión en el último cuatrimestre del año y dar un vuelco en el reparto del mercado comercial en Lavacolla. En el 2024, Ryanair movió a 400.000 pasajeros más que Vueling en servicios con origen o destino en Santiago. Pero en el 2025, la catalana ha dado servicio a 174.000 clientes más que la compañía irlandesa. En un año en el que el aeropuerto ha perdido 520.000 pasajeros, Vueling ha ganado 111.000, con decisiones como la incorporación de un nuevo avión en su base del Rosalía de Castro y el refuerzo de los vuelos que parten o llegan a esta terminal, con un incremento de plazas del 15 % este invierno.
Ryanair, en cambio, sigue pagando la factura de sus recortes con una caída de su peso comercial en Lavacolla que, a tenor de sus previsiones para la próxima campaña estival, seguirá agravándose durante este año.
El retorno de Air Nostrum
Aunque lo más significativo en la distribución del tráfico entre las compañías que operan en Santiago es el intercambio de papeles entre Iberia y Air Nostrum, su aerolínea franquiciada para vuelos regionales. Iberia ha cerrado el 2025 con 158.162 usuarios menos de los que movió el año anterior, mientras que Air Nostrum ha incrementado sus clientes en 86.540. Este trasvase es la consecuencia de la decisión de Iberia de encomendar a la aerolínea franquiciada la operativa con Barajas. Después de que Air Nostrum asumiera en solitario todos los vuelos en esa ruta durante los meses centrales del verano pasado, ahora las dos compañías se alternan para atenderla.