Los nacimientos en la provincia se redujeron en un tercio en una década

David Cofán Mazás
David cofán LALÍN / LA VOZ

DEZA

cedida

En el 2012 eran once los ayuntamientos que contabilizaban más nacimientos que defunciones, mientras que el año pasado todos sumaron más fallecimientos

04 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

En la provincia de Pontevedra cada vez hay menos niños y más ancianos. Año tras año la pirámide poblacional se invierte ostensiblemente con una base cada vez más angosta y una cumbre extensa, todo ello fruto del implacable descenso en el número de nacimientos y una esperanza de vida más prolongada. La parte negativa es que los municipios se están quedando sin reservas demográficas y el consecuente relevo generacional. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en la actualización de sus indicadores demográficos para el 2022, ningún concello de la provincia tuvo un saldo vegetativo positivo, es decir, en todos ellos nacieron menos niños que personas murieron.

Se contabilizaron un total de 10.605 defunciones por 5.261 nacimientos. Comparada con las demás provincias, solo sumó más alumbramientos A Coruña (6.159), quedando muy por debajo las de Lugo (1.730) y Ourense (1.341). Lo mismo pasa con los fallecimientos, solo superada por A Coruña (13.980). No obstante, la tasa de natalidad es la más elevada de Galicia, naciendo 5,56 niños por cada mil habitantes. Si echamos la vista atrás y comparamos estos datos con los de hace una década exacta, se observa una caída acusada. En el 2012 la tasa era de 8,31, registrándose 7.921 nacimientos y 9.090 fallecimientos. En este lapso de tiempo los nacimientos decrecieron prácticamente un 34 %.

Resiste Mondariz-Balneario

El dato por municipio es desolador: solo en Mondariz-Balneario se dieron los mismos nacimientos que defunciones (5). En todos los demás hubo más muertes que alumbramientos, incluidos algunos concellos que mantenían una larga secuencia de saldos positivos como Salceda de Caselas, que por primera vez en veinte años rompió la racha sumando 75 nacimientos y 87 fallecimientos (-12).

Hace diez años el número de ayuntamientos con saldo positivo era de once: Baiona (17), Cambados (2), Gondomar (4), A Illa de Arousa (13), Moaña (17), Pazos de Borbén (19), Ponteareas (25), Pontevedra (46), O Porriño (66), Salceda de Caselas (54) y Soutomaior (8). Asimismo, dos (Caldas de Reis y Pontecesures) quedaban con un saldo neutro.

Una década después, exceptuando el caso de Mondariz-Balneario, la cifra más alentadora la marca A Illa de Arousa con 37 nacimientos y 42 defunciones (-5). Después están Salceda y Fornelos de Montes (-12), Dozón (-13) y los municipios de Oia y Portas (-20).

Los mayores desequilibrios

Como cabría esperar por el volumen de población, en los más poblados las diferencias han sido más acusadas. En once concellos hubo cien muertes más que nacimientos, siendo el caso de Vigo el más extremo con un saldo negativo de 1.464: 3.104 defunciones frente a 1.640 bebés alumbrados. Le sigue la capital de provincia con un saldo negativo de-382, contabilizando 473 partos y 855 muertes.

Un peldaño por debajo están Vilagarcía (-218), A Estrada (-184), Lalín (-145), Redondela (-141), Cangas (-130), Marín (-123), Tui (-105) y Mos (-103). Todos estos municipios se encuentran entre los 35 Galicia con mayor desequilibrio demográfico. Algunos de ellos como es el caso de las cabezas de comarca de Deza y Tabeirós-Terra de Montes encadenan décadas de retroceso demográfico, descendiendo notablemente su volumen de población. Como muestra de esta situación, en el 2012 solo había dos concellos que tenían un saldo negativo de más de cien puntos: A Estrada (-111) y Vila de Cruces (-101). Lalín era tercero en el ránking con 96 fallecimientos más que nacimientos.

La esperanza de vida en Pontevedra experimentó un aumento hasta los 83,26 años

La parte positiva es que los pontevedreses son muy longevos. Aunque ello se traduzca en poblaciones envejecidas y sin relevo, la alta esperanza de vida es un factor para presumir gracias a cambios en los hábitos como pueden ser los sociales, laborales, sanitarios y en la alimentación. Así, en Pontevedra la esperanza de vida en el 2022 se situó en los 83,26 años, 80,49 para los hombres y 85,87 para las mujeres. Esta es la segunda cifra más alta a nivel Galicia, solo superada por Ourense (83,58).

En la última década la esperanza de vida se incrementó en algo más de un año, situada en 2012 en los 82,2. Los hombres de la provincia en estos diez años pasaron la barrera de los 79 años. Es en este segmento de población donde se ha producido un crecimiento más destacable, ya que la longevidad de las mujeres aumentó levemente puesto que se situaba en los 85,2 años.

Esto hace que la proporción de personas mayores en la provincia de Pontevedra sea cada vez más alta. Según datos del INE el 0,39 % de la población tiene 95 o más años, cuando hace diez eran el 0,22. Los mayores de 65 son el 23,62 %, mientras que en el 2012 eran el 19,6 y la población de la provincia entre 85 y 90 años es de casi el 5 %, cuando hace una década atrás era del 2,7.

«Tiven o primeiro fillo con 19 anos e non me arrepinto»

Con 32,56 años de media, Pontevedra es la provincia gallega en la que las madres tienen más tarde a su primer hijo. Por ello casos como los de Natalia y Juan Bautista, padres de tres hijos con 34 y 26 años, son cada vez más extraordinarios. De los tres, dos, Nicolás y Xián, son fruto de otra relación, siendo madre del primero con 19 años. Aunque reconoce que al principio fue difícil, Natalia no lamenta haber sido madre tan joven y reconoce sentirse muy afortunada. «Tiven o primeiro fillo con 19 e non me arrepinto. É algo indescritible, cámbiache a vida», asegura

El tercero, Juan Bautista, nació hace un mes. «A experiencia é moi boa, ao principio era moi novata, pero logo xa controlas. Agora teño outra soltura, non pensaba que ía ser tan fácil», reconoce. «Decidímonos porque levabamos tempo xuntos e gustábanos a idea de ser pais. Non nos deu medo porque ela xa ten dous e economicamente temos un traballo estable», explica el padre.

Conciliación

Precisamente el coste de criar a un hijo supone el principal escollo para muchas parejas. Para ellos también lo es, pero prefieren «privarse doutras cousas», confiesa Juan. En este aspecto, así como en la conciliación, agradecen el apoyo constante de sus familias, que siempre están dispuestos a echar una mano. «As veces necesitamos axuda, por exemplo cando os maiores xogan ao fútbol e temos que repartirnos. Co apoio da familia é moito máis sinxelo», confirma Natalia.

La responsabilidad que supone criar a un niño hace que las parejas esperen a fin de disfrutar de vivencias que con un hijo son más difíciles de hacer. No obstante, creen que el motivo principal de la caída en la natalidad tiene que ver con el dinero. «A xente non quere ter fillos polo económico. A moitas persoas fáltalles esa estabilidade porque non teñen traballo ou unha vivenda», afirma Juan.

La joven pareja ve otro punto a favor, que es la posibilidad de que los abuelos disfruten de sus nietos en plenitud física y mental. «A min sempre me gustou ter fillos mozo, por exemplo ela —por Natalia— ten agora moita máis paciencia e enerxía que se tivera máis anos», señala.

«Tamén hai que pensar que o día de mañá para el es coma un amigo e ademais ter avós con cincuenta anos é moito mellor», añade el padre.