Intención y concepto


Desde sus inicios en la prehistoria el grafiti ha sido una forma de expresión alternativa para la humanidad, cargada de contenido social y destacando por explotar la pertenencia del autor con su mensaje. Actualmente vivimos el grafiti como un fenómeno cultural que cada vez gana más reconocimiento fuera de la cultura underground, lo que abre el conflicto entre la forma de expresión tradicional y la evolución como elemento de embellecimiento artístico, generando un debate de más de 50 años sobre si es arte o vandalismo. Si nos centramos en este debate debemos comprender que el origen contemporáneo de este fenómeno cultural es una forma de expresión social, la cual buscaba visibilizar sentimientos comunes de cotidianidad e inconformidad entre la población joven, por lo que valorar el mensaje es una parte fundamental dentro del grafiti, lo que añade controversia según el espectador. También es importante entender que esta forma de expresión es parte de una cultura más compleja, con códigos y técnicas que muchos pasan años perfeccionando para aportar al colectivo y que crezca constantemente.

Una vez comprendemos la importancia del mensaje, podemos decir que: un grafiti artístico debería destacar por su mensaje y por la técnica aplicada, mientras que el vandálico desvirtúa el mensaje y carece de técnica. Sin olvidar el embellecimiento del espacio y la legalidad, lo cual es cada vez más evidente gracias a concursos oficiales como Xuventude Crea y espacios abiertos como el C. J. la Estación que facilitan la práctica y promueven un enfoque positivo de esta cultura.

El carácter impetuoso, creativo y aventurero del grafiti hace que sea una herramienta de expresión dinámica, con la versatilidad artística de adaptar su técnica y traspasar el aprendizaje a otras áreas como el diseño, la ilustración, el tatuaje, la animación, etc. Un grafitero no es «un tonto con un bote» que pinta frases copiadas, es una mente inquieta que cuestiona los límites de lo establecido y construye su visión en la realidad común. Desde crear su tag hasta aprender qué boquillas usar, es un aprendizaje constante basado en la experiencia y el conocimiento colectivo buscando siempre mejorar la forma de transmitir su mensaje. «Todos los métodos son sagrados si son internamente necesarios. Todos los métodos son pecados si no están justificados por una necesidad interna» (Wassily Kandinsky).

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