El Entroido se queda en el corazón

Los Xenerais do Ulla solo podrán verse en algún colegio de la zona


Lalín, a estrada / la Voz

Este año, por causa de fuerza mayor, el Entroido se recluye y desaparece de las calles. Eso no quita que su espíritu se mantenga, al menos en el corazón, a la espera de otras posibles e imaginativas manifestaciones externas. Las agrupaciones y asociaciones de la zona lamentan este año sin fiesta con los ojos puestos en el recuerdo de la pasada edición, la última antes de que se hiciese visible la pandemia, y en el año que viene a la espera de tiempos mejores y con la esperanza de que el Entroido vuelva a vivirse en comunidad.

Y pocas fiestas hay que sean más sociales. No hablamos de los espectadores de un desfile o un Atranco, sino de las reuniones de meses de vecinos de diferentes parroquias recopilando y redactando arengas, versos, ideando carrozas o disfraces, cosiendo trajes u organizando juegos o representaciones. Todo un mundo que exige unos preparativos que implican a la vecindad y que van mucho más allá de lucir un traje, subirse a un caballo o recitar unos versos. Una fiesta liberadora que, en estos tiempos que corren y de ser posible, sería más necesaria que nunca.

Faustino Iglesias, de la parroquia estradense de Cora, lleva «se cadra 40 anos ou máis» poniéndose el traje de Xeneral y «toda unha vida participando no Entroido». Una fiesta que cree «é para xuntarse». Este año, explica, «costa ver o traxe colgado no armario». «Ninguén vai saír da casa, non hai ánimo», apunta.

A estas alturas muchas de las agrupaciones ya habrían tenido actos y los Xenerais ya habrían lucido trajes y caballos por distintas geografías.

«Este anos temos que adaptarnos o que hai. Tocounos vivir isto. Bótase de menos. Xa pasaron as festas de Nadal que foron como foron e temos que recoñecer que temos que privarnos de xuntarnos», indica Faustino Iglesias que recuerda que «o Entroido é para xuntarse, pero non se vive só o día do Entroido, vívese xa un mes antes». A estas alturas, a una semana del Carnaval, explica «estaríanse facendo as carrozas, estaríamos en reunións e en farra, pero agora, nada».

Una opinión similar apuntaba Alberto López Maceira de Loimil (A Estrada), uno de los organizadores del Entroido en esta parroquia. Explica que «nos organizabamos para facer charangas». Ya que este año, apunta, quedarse sin Entroido «é o que toca» espera que el año que viene «podamos celebralo con máis ímpetu se cadra».

Este año «agora acórdanos e danos pena non poder celebralo, pero hai que pensar que o primeiro é o primeiro que é a saúde e este ano tocounos así, e non queda outra», indica. «A ver si hai sorte e isto vai collendo algo de rumbo, por que se non.... », añade. Cree que «é un túnel moi largo e non se acaba de ver a luz».

A estas alturas «xa teríamos que ter todo practicamente montado porque tal e como cadra este ano o Entroido que cae moi cedo, xa estaría todo en pleno auxe e xa teríamos saído posiblemente o domingo pasado por aí».

«A min gústame moito a troulada e ir cunha charangada, é unha época do ano moi bonita, e o que non o vive non sabe o que é», explica este estradense.

Al igual que en A Estrada, en Silleda y en Merza (Vila de Cruces) el Entroido se vive de forma especial. Son carnavales tradicionales que perviven en el tiempo junto con tradiciones mas nuevas como la de los cacharelos en el barrio lalinense de A Cacharela.

Una de las preocupaciones y los afanes de cada agrupación y parroquia es mantener sus tradiciones y que los más jóvenes sigan con ellas. Alberto López Maceira señala que aunque en Loimil siguen contando con gente «a cada paso son menos, porque a xuventude non é moito desto, pero aínda contamos con xente e sempre hai doutras parroquias que che botan unha man».

Aliados

Los colegios se han convertido en verdaderos aliados del Entroido y aunque este año las limitaciones son muchas, el Carnaval más tradicional tendrá cabida de nuevo en los centros educativos de la zona. En el colegio de A Bandeira, el profesor Xosé Casal, prepara con los estudiantes atranques y un alto y en el colegio de Vea también harán el Alto los alumnos.

En Merza (Vila de Cruces) tienen sus propias tradiciones y los vecinos, bajo el paraguas de a asociación Vello dos Cornos, llevan a cabo cada año unos actos que reivindican la esencia del Entroido. Carlota Salgado destaca que «forma parte da cultura do pobo e Merza ten unha identidade moi forte co Entroido». En estas fechas estaría todo en marcha. Carlota apunta que «eu sempre fun disfrazada» aunque el año pasado por primera vez participó en la representación. Este año, apunta, «disfrazaremonos pola casa, a falta de outra cousa».

En algunos centros escolares, incluidos algunos institutos, los estudiantes podrán ir disfrazados, aunque se mantendrán las distancias, los grupos burbuja y toda una larga lista de medidas y protocolos que seguirán en vigor haciendo que, en muchos casos, la única nota festiva sea precisamente el disfraz con el que la fiesta lucirá envoltorio pero poco más porque la interacción y la socialización al uso queda descartada.

A Estrada convoca un concurso de disfraces virtual para unidades de convivientes

El Concello de A Estrada convoca un concurso de disfraces virtuales con el que quiere mantener el espíritu del Carnaval y contribuir también a las ventas de disfraces y todo tipo de complementos típicos de estas fiestas en las tiendas del municipio. Las bases están pendientes de recibir el visto bueno de intervención. La concejala Lucía Seoane, encargada de organizar el Entroido, explica que podrán concursar unidades de convivientes del municipio estradense. Es decir, los habitantes de una misma vivienda, sea una persona sola, dos o un grupo de gente, familia o no, que resida junta para cumplir con la normativa vigente.

En breve está previsto que se publiquen ya las bases del concurso y se abra el plazo para participar. La concejala explica que se pedirá a los vecinos que Suban una foto o un vídeo de los participantes disfrazados.

Página de Facebook

Este material tendrá que ser subido a una página de Facebook que el Concello de A Estrada habilitará para este fin. El martes de Entroido, el día 16, el Concello subirá un vídeo con las imágenes y vídeos de los participantes y el día 17 se harán públicos los nombres de los ganadores.

El jurado encargado de valorar los disfraces y la puesta en escena, al igual que otros años, estará compuesto por Pedro Pérez, Sally Torres, Gonzalo Louzao y Lucía Seoane.

Premios

La concejala explica que al igual que en el certamen tradicional de disfraces de otros años, los miembros del jurado valorarán especialmente la originalidad de los disfraces y la presentación de los mismos. Los premios serán en metálico y Seoane espera que «ya que estamos cerrados perimetralmente, que la gente los gaste en A Estrada».

Con esta iniciativa el Concello de A Estrada pretende que el Entroido no pase desapercibido e inyectar un poco de alegría. Dado que las restricciones y la situación epidemiológica impiden cualquier tipo de actividad en la calle y de concentración de gente se optó por esta fórmula, para incentivar la realización de disfraces, en cada casa. De ahí que estrictamente solo puedan participar personas que residen en la misma casa o piso y formen parte de la misma unidad de convivientes. Otros concellos de la zona suspendieron todos los actos precisamente a causa de las fuertes restricciones.

«Un traxe non é só un disfraz, é arte, é tradición e hai que respectala»

Pablo Veiga, escribano y Vello dos Cornos del Entroido de Merza lamenta que «baixo estas circunstancias non poda haber Entroido». En Merza, explica, «os versos os van facendo os membros da asociación o Vello dos Cornos ao longo de todo o ano». De un ano para outro xa ían saíndo e agora no inverno é cando se ía xuntando a xente para ir traballando eses versos e a recitalos porque todos os versos teñen unha cantinela distinta». «Os mouros falan dunha maneira, os xenerais falan de outra, o escribano e como representante do Concello lee, é o único personaxe que lee; o frade tamén ten certa cantinela e en inverno quedábase a ensaiar os versos os sábados», añade. Este año, ni ensayos, ni celebración.

Veiga colabora con la agrupación desde hace muchos años y participa en el entroido de Merza «dende que teño recordo». De niño, cuenta, «disfrazábame de calquera cousa e cando fun máis mozo, xa participaba en distintos papeis. Son tamén músico e teño participado na charanga, e en diversas parrandas».

Defiende que «hai que respectar este tipo de cousas, aínda que agora non é o momento, pero si en épocas normais, porque aínda hai xente que non respecta e un xeneral, un mouro... é un traxe pero non é so un disfraz, é arte, é tradición e a xente que vai detrás dese traxe respectase a e festa e o Entroido tamén». «Disfrazase de algo e coller unha cogorza, non é o entroido». Pablo Veiga defiende el valor de todos los Entroidos gallegos, de los Carnavales rurales que se siguen viviendo. Muchos de los versos de Merza iban naciendo en los bares de la interacción vecinal y de ir recopilándolos a medida que avanzaba el año y se iban guardando para estas fechas.

Veiga espera «que veñan tempos mellores polo ben de todos para o futuro» y lamenta la situación que está viviendo la cultura a causa de la pandemia sin posibilidad de ensayos o conciertos.

José Antonio Neiro, Xeneral de Santa Cristina de Vea: «Teño 43 anos e levo uns trinta indo de xeneral; este ano a cabalo si sairei, aínda que sexa a dar unha volta»

José Antonio Neiro Pombo é un xeneral veterano de Santa Cristina de Vea, na Estrada. Este ano, apunta, «facemos un parénteses» pero confesa que «xa sabemos que é algo de forza maior e non haberá pero non quita que chegado este tempo che entre o gusanillo aínda que este ano non haxa que facerlle». O ano pasado, conta, «celebrámolo cun tempazo. O facemos o domingo e o martes de Entroido imos á Estrada e tanto un día como o outro houbo uns diazas de sol aínda que levabamos dous anos chovendo moito, e este ano non sabemos si faría bo tempo ou non (risas)».

Apunta que «este ano os traxes habería que airealos un pouco. Os nosos os temos nun armario, teñen deshumificador e non teñen problema». Para Neiro Pombo xa non é só sacar o traxe senón tamén os cabalos. Explica que «eu teño dous cabalos que os teño todo o ano, pero este ano ata andiven pouco deles porque non podes ir a ningún sitio e non podes facer nada e estarán tamén un pouco aburridos, e dirán os cabalos ¿que pasará este ano?.

Neiro Pombo vive o Entroido dende que era moi cativo. Explica que «eu teño 43 anos, meu pai sempre estivo metido nesto e xa temos coincidido ir os dous de xenerais e ir un contra outro, aínda que agora meu pai anda pero xa non se viste de xeneral».

Engade que «eu de pequeno empecei indo disfrazado e despois xa empecei a ir de correo é de xeneral e levo, non sei, 30 anos indo de xeneral». Lembra que houbo algún ano que «non se fixeron porque morreu alguén na familia, algún no que non se fixo, pero levabamos unha racha de varios anos seguidos que se facían e este ano íase a facer».

Nestas datas, indica, «estaríamos a punto, a unha semana pero o fin de semana pasado xa houbera sido en Ponte Vea e en Marrozos, ao lado de Santiago o fin de semana anterior». Neste tempo goza do Entroido e comenta que «eu ando de un lado para outro, sempre prestas cabalos, andas nun sitio e noutro con amigos, familia...» participando nos diferentes actos en lugares da contorna onde campan a cabalo nestas datas os exércitos dos Xenerais do Ulla dos que forma parte.

«Si che gusta, pásalo ben», explica. Este ano non se plantexan ningún acto pero ten claro que, polo menos, «a cabalo si sairemos a dar unha volta». Os atranques quedan para o colexio. No de Vea, comenta, xa lle pediron algunha cousa para facer os atranques.

Para Neiro Pombo é unha satisfacción tamén que os rapaces sigan e «que haxa xente que lle siga gustando para continuar coa tradición».

 Antonio Brey, Xeneral da Bandeira: «O Entroido é un sentimento, cada un entroida para o seu interior»

Antonio Brey é da Bandeira e leva toda la vida vestindo o traxe de Xeneral. Explica que «a un acórdalle por todo porque falta o Entroido, e ímonos facendo á idea». Nestas datas, conta, «en condicións normais estaríamos dándolle á cabeza si che tocaba dar o Alto, pero xa íamos preparando as cousas. Nos aquí saímos o domingo». Destaca a labor que levan a cabo no colexio Ramón de Valenzuela da Bandeira onde «os rapaces xa están preparando porque teñen unha actuación no colexio coas normas todas». Considera que «ten moito mérito o que fan no colexio, é un gustazo escoitalos porque o fan moi ben e sempre está ben que vaian vivindo isto para que os que veñan detrás vaian quedando coa tradición».

Algo que non é fácil porque, indica, «algúns empezan e logo acaban, pero quédalles ese xermolo, e o fan moi ben». Na Bandeira, «este ano, como nos pasa a todos, o traxe queda no armario». Pese a todo, o sentimento pode máis e Brey recoñece que «estes días véñenseme á cabeza arengas non sei polo que, iso que non hai ambiente na rúa. Esta semana serían xa os de Merza, pero cadrou así». Antonio Brey xa non calcula cantos años leva de Xeneral «aínda que non foron todos seguidos». «O ano pasado din o Alto cunha filla e fai dous ou tres anos tamén, xa son uns cantos», apunta.

O seu maior desexo agora «é que veña xente detrás que o faga, un xa se vai cansando, pero gústame velo, gústame escoitalo e ás veces rompo a cabeza coas arengas». Seu fillo dará este ano o Alto no colexio e pídelle consello e axuda. «Estás traballando é che saen. A ilusión seguímola tendo» pero recorda que «máis importante que o Entroido sempre foi a saúde». Lamenta que quedemos sen unha longa serie de festas, entre elas, a Feira do Cocido de Lalín que sería hoxe.

«O Entroido iso éche unha verdade, este ano non se fai, e para o ano Deus dirá», improvisa Brey que engade «O Entroido non se acaba, isto é un sentimento, entroidar con sentidiño, cada un para o seu interior».

Tanto el como a súa familia son moi de entroidar e sínteo «polo de aquí e por non ir aló» porque todos os anos tiñan unha cita en Laza. Na casa son de percorrer os entroidos todos aínda que como moitos coinciden en data, non se poda chegar a todo. Levan 25 anos indo a Vilariño, a Laza, onde di que «e chegar alí e perder ós fillos entroidando». Este ano, bromea, quedan outras tradicións, polo menos facer as filloas. Leva con orgullo unha tradición e unha forma de entender o entroido, una festa que é moito máis que disfrazarse, un sentimento que este ano, como di Brey, toca celebrar «cada un para o seu adentro».

Tito González, de A Cacharela de Lalín: «Estamos desolados, fiesta y reuniones crean vínculos y hacen barrio»

En el barrio lalinense de A Cacharela, la asociación de vecinos del mismo nombre, tiene en su haber el único Entroido de la localidad con nombre propio, y aunque sea una tradición y un invento reciente, los cacharelos tienen ya un nombre y una historia detrás. Creados a partir de una figura de Laxeiro, salían a la calle el domingo de Entroido en la fiesta organizada por la agrupación y que llenaba el barrio de máscaras, disfraces y juegos. Tito González, miembro del colectivo, y encargado de la organización del Entroido explica que «estamos desolados» y «aunque resignados» echan de menos no solo la fiesta sino también los preparativos. Cuenta que «nosotros en octubre ta empezábamos con una dinámica de reuniones, que lo que hacen es socializar, hacer barrio y crear vínculos de amigos, de familia, de vecinos... Es algo que se echa de menos». Un año normal, en estos días estarían también con los últimos preparativos para la organización de los juegos, los disfraces y las presentaciones de los cacharelos en los centros educativos. Este año «ya ni nos planteamos ir a los colegios» dada la situación. Tito, como otros vecinos, tiene cada año la ilusión por vestir un traje de cacharelo que lleva con orgullo. Esta vez no podrá ser y habrá que esperar al 2022.

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