«Espero la ayuda municipal para poder pagar el alquiler»

Javier Benito
j. benito LALÍN / LA VOZ

DEZA

El estado de alarma obligaba a Javier Iván Hita a bajar la persiana de Nigraponte, donde encontrar desde libros y cómics de segunda mano a juguete educativo y otros objetos curiosos. Después de más de mes y medio reabría el pasado día 4 de mayo con dudas sobre el futuro, pero con el empeño de darlo todo por mantener la viabilidad del negocio. Ahora parte de sus esperanzas están centradas en la concesión de la ayuda solicitada al Concello de Lalín, en una de sus líneas de apoyo a pymes, comercio y hostelería, que podrían suponer 1.200 euros de ingreso.

«Espero esa ayuda municipal para poder pagar el alquiler a los caseros», sentencia, quien cuenta con unos gastos fijos mensuales en torno a los 1.100 euros, para sacar después con suerte limpios entre 400 y 500. Dura vida la del autónomo, sin duda. Y más si contabilizamos las horas a destajo que debe pasar en la librería, que en la actualidad abre de lunes a sábado, de 10.30 a 14.00 y de 16.30 a 20.30 horas. Hita pese a todo tuvo cierta «fortuna», ya que el Estado sí le fue abonando distintas ayudas o le devolvieron el recibo de autónomos que ya había abonado. Pero ese a todo tuvo que recurrir a un crédito bancario «para subsistir e ir pagando las facturas, porque esas no dejan de llegar».

En la entrada de Nigraponte no faltan desde guantes a mascarillas o gel hidroalcohólico, medidas de protección necesarias pero que suponen otro gasto más. El parón tuvo como parte positiva la página web www.nigraponte.com, donde subir las publicaciones para su venta on line. Tuvo consultas incluso de Levante o Cataluña, pero cree que esa plataforma no dejará de ser «un tironcillo» para las ventas, en un mundo de los libros de segunda mano, «de círculo muy cerrado».