«Tengo 150 empleados sin poder trabajar»

Hosteleros y comerciantes de la zona temen la prolongación de los cierres decretados y sus efectos en la cuenta de resultados del negocio y el mantenimiento del empleo actual


a estrada, lalín / la voz

El comercio y la hostelería local han encajado con resignación y responsabilidad el cierre impuesto durante los próximos quince días. El sentido común ha imperado, pero la incertidumbre se apodera de empresarios y autónomos. ¿Cuántos durará el cierre? ¿Qué pérdidas supondrá? ¿Habrá ayudas reales del gobierno? ¿Podrá aguantar el tirón la empresa? Estas cuestiones le quitan el sueño al empresariado local.

Adriana Abelleiro es una de las empresarias atrapadas en este mar de dudas. Como responsable del grupo de empresas de hostelería Sala Gradín-Pazo de Xerlís, Abelleiro tiene más de 150 personas contratadas. «Tengo más de 150 empleados sin poder trabajar. La actividad está paralizada por completo», explica. «La empresa no puede mantener estos gastos de personal sin facturación, pero tampoco sabemos todavía cómo actuar. Estamos un poco a la espera de la normativa que vaya sacando el gobierno», indica la empresaria.

Sala Gradín-Pazo de Xerlís atiende los comedores escolares de 15 colegios gallegos que desde mañana cierran sus puertas y prescinden del servicio. Son 2.300 menús diarios que se pierden. El grupo lleva además la cafetería y el restaurante del Casino estradense -que también ha cerrado sus puertas- y del Parlamento gallego, que hasta el viernes funcionó con servicios mínimos. La empresa acusará además las cancelaciones de todo tipo de eventos en sus salones. «Tenemos aplazada la Gala del Estradense, unas bodas de plata y cuatro o cinco celebraciones de cumpleaños que igual se pierden porque, dependiendo de lo que dure esto, al cliente le puede apetecer o no celebrarlo después», cuenta.

«Entiendo que hay que cerrar,. Yo fui la primera en hacerlo el viernes, pero no puedes evitar ponerte nerviosa. Cerrar sí, pero ¿en qué condiciones?. ¿Cómo pagamos a fin de mes? El viernes tuve un día atacado. Los empleados te preguntan y tú aún no sabes cómo gestionar todo esto ni cuánto va a durar», comenta Adriana Abelleiro.

Álex Iglesias, del restaurante Cabanas de Lalín, expone también la dura situación que vive el sector. Apunta la dificultad de un cálculo monetario de las pérdidas que supondrá el cierre, pero pone dos cifras sobre la mesa: «Esta fin de semana tiñamos reservas para 350 persoas, e algún evento de catéring, era o último coletazo do Cocido antes da Semana Santa. E tiñamos tamén dentro duns días cátering na Cidade da Cultura para 750 persoas». Señala así que es necesario adoptar las medidas preventivas que se han tomado, pero «o golpe económico é potente». En la otra parte, están los gastos: en Cabanas ?extras puntuales aparte? son dos autónomos y cinco empleados: «Entre Seguridade Social e soldo, son máis de 2.000 euros mensuais cada un. A min cólleme na baixa de paternidade e é un salario menos, pero con esas cantidades máis luz, auga, gas, impostos e bancos ...».

Preguntado por la posibidad de recurrir a expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) explica que «é moi difícil en empresas familiares. Non se dá, polo que se tarda. Esta a xestoría mirando todo», para buscar opciones para superar la situación. Iglesias apunta que un problema importante lo constituye el pago de letras bancarias por préstamos vinculados al negocio, y considera que sería clave lograr una flexibilidad en esos pagos bancarios, y tener facilidades también con la Seguridad Social. Son cuestiones que se aportan en el grupo de Whatsapp de la AED, junto a la demanda de más información «porque a realidade é que pechamos os negocios e non existen explicacións do que se pode levar a cabo non para ter beneficios, senón para intentar cubrir gastos». Y en sector como la restauración, donde no es bajar la persiana sin más: «Que facemos con todo o material que tiñamos para o fin de semana? Ou ves de conxelalo ou tiras todo».

Por su parte, Manuel Silva, de la cadena de tiendas de moda Thebes, afronta el cierre «con certo temor e sobre todo incertidume». Thebes cuenta con siete empleados y tres establecimientos en A Estrada, Lalín y Silleda. «Incertidume é a única palabra que me sae. Eu á xente teño que pagarlle e os proveedores tamén quererán cobrar. Un tempo aguantaremos, pero se estamos moito tempo parados traerá graves consecuencias. Quero pensar que vai ser algo pasaxeiro...», comenta. «Está aí o Día do Pai, por exemplo, e o que se perda agora non se recupera. Non é fácil calcular, pero, por dicir unha cifra, nestas dúas semanas podemos estar falando de perder uns 40.000 euros», lamenta.

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