Los rojillos cambiaron actitud y juego para sumar su primera victoria en liga
03 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Si los discos musicales tienen una cara A y una B, normalmente la segunda con los temas de menor nivel en teoría, el Estradense arrancó la liga con esas mismas dos versiones. Tras convertir su primer partido ante el Arzúa en un «accidente», como lo califica el propio entrenador, donde lo mejor fue perder tan solo por la mínima, ante el Paiosaco este pasado domingo se asemejó más al equipo que quiere Alberto Mariano en esta temporada de doble filo, ilusionante por el regreso a Tercera División pero con la incógnita de la apuesta por juventud con calidad frente a plantillas con más experiencia y presupuesto.
La primera victoria en liga se conseguía por la mínima, dando la primera alegría a la afición en el Novo Campo, pero ese escueto 1-0 en el marcador no refleja la superioridad mostrada por los rojillos frente al Paiosaco. Apenas inquietaron los visitantes, en todo momento controlados y sin generar peligro ante la portería de Coke, con una única acción de cierto riesgo. «Tuvimos hasta media docena de ocasiones para haber conseguido más goles porque supimos llevar el partido a nuestro terrero, estuvimos muy juntos y tuvimos profundidad», explicaba ayer Mariano, quien consideró cortó el marcador: «Merecimos más pero fallamos en la definición, lo que se unió a la buena actuación del portero rival; pero lo importante es que seamos agresivos, que generemos ocasiones y si no entra no quieren entrar ya lo harán».
El técnico rojillo reconocía que en esta nueva categoría se deben matar los partidos porque el cualquier momento el rival puede reaccionar aunque le estés superando por juego y oportunidades. «Hemos dado un pequeño paso adelante, estoy contento con este segundo partido, mejorando tras el accidente ante el Arzúa donde no fuimos nosotros sino nuestros primos, pero se trata de un maratón», dijo. Buenas sensaciones y tres primeros puntos en el casillero para un Estradense que está décimo en la tabla.
Darle continuidad a esa línea de juego, tras el chip equivocado con el que saltaron al césped arzuano, con líneas muy juntas y aprovechando cualquier opción para apostar por un fútbol vertical en ataque, figura como máxima de trabajo para este arranque de liga. Mariano insistía en la calidad y competitividad de la plantilla, pero a la vez en la necesidad de que evolucionen de forma positiva unos futbolistas muy jóvenes. «Hay que dejar pasar partidos, que den un paso adelante y si todo marcha como lo planeamos cada vez vamos a ser más difíciles de superar», aseveró. Mariano lamentó que finalmente Dani Quesada no se quedase tras recibir una oferta del Reus. Suponía un refuerzo para completar un plantel muy justo con solo 20 jugadores, en espera de que Rodrigo solvente sus problemas con el visado.