El dintel historiado de Gondoriz Pequeno

Llamada de atención sobre estas piedras seculares del patrimonio cultural en la parroquia lainense de Vilatuxe


Lalín

Dentro de la sección Patrimonio dezano que viene publicando La Voz, damos continuidad a los artículos dedicados a la parroquia lalinense de San Lourenzo de Vilatuxe, para incidir nuevamente en la temática de los dinteles con representaciones figurativas, que campan por lo general sobre las puertas de vetustas casas o sus accesos. Iniciados los primeros pasos por esta vía en Tierra de Deza, consideramos que sería importante la realización de su inventario, donde, además de los dinteles con figuras esculpidas quedasen recogidos todos aquellos que ostentan grabados, signos, textos epigráficos y las piezas de similares características reutilizadas que prestan esta función constructiva.

La diversidad de dinteles en el contexto arquitectónico, ocupa una parcela del arte tradicional realizada por canteros locales que, por diversos avatares resulta vulnerable, está insuficiente valorada, y es bastante desconocida fuera de su entorno. Razones que justificarían llevar a cabo sin mayor demora su clasificación general y estudio, como mejor medida para preservar en la comarca de Deza la conservación de esta riqueza del Patrimonio Cultural de Galicia.

Comentarios previos

Antes de entrar en la descripción del dintel pasamos a realizar unos comentarios tocantes a la casa a la que pertenece en el lugar Gondoriz Pequeno. Se trata de una vivienda de las denominadas antiguamente de un alto, que destaca por tener en la fachada un balcón con notable voladizo, cubierto de techumbre de madera. La peana o plataforma del balcón es de cantería con el borde moldurado, y se halla apeada en tres grandes ménsulas o canzorros; de bello perfil clásico. Balaustrada y pilastras de sostén de la cubierta son de ejecución moderna. La puerta de acceso al balcón está abierta en un paño de sillería, y sobre la misma es de notar el vierteaguas, saliente de piedra en forma de visera destinado a que las aguas pluviales que corren por el muro pinguen y no discurran por la puerta, sistema característico de la arquitectura gallega, de habitual presencia en las puertas y ventanas pacegas con montante. Su existencia viene a demostrar que el balcón en origen era un mirador descubierto.

Otro elemento a destacar de la casa es la cornisa, obra de cantería de notable ejecución, idéntica en traza a la que posee la extensa edificación colindante de la que posiblemente la casa con mensulones formó parte del extremo de la fachada de poniente.

Casa grande adosada

La susodicha vivienda es un edificio que, por su considerable tamaño, tipo de planta y presentar inscripción lapidaria, merece dedicarle unas líneas. Está casa grande tiene en la extensa fachada lateral oeste que da a la calle una inscripción interesante a registrar, que denota la fecha de la obra de fábrica. Se halla situada encima de una ventana de la planta alta, grabada en el dintel, justo debajo de la cornisa. El texto se inicia con el monograma JHS (Jhesus) y reza IHS ANO D 17OO. En las proximidades existe un hórreo de seis claros.

Dintel del portalón

El dintel se halla ubicado sobre un portalón adyacente a la primera casa. Sus medidas son: largo 305,5 centímetros; ancho: 48; grueso: 22, y está compuesto de piedra berroqueña bien escuadrada. La zona central se halla ornada por con un conjunto de figuras labradas en bajorrelieve, que se hallan desplazadas en altura, sobrepasando ligeramente su arista superior. Por lo general esta clase dinteles estaban en origen coronados por una cornisa continua proyectada en voladizo, construida del mismo material de granito, que conjuntaba y realzaba la pieza. La superficie de la piedra fue desprovista de la pátina, sello de su antigüedad, originando la limpieza erosión en algunos motivos.

En el centro del dintel destaca una cruz sobre un pedestal. A la diestra figura un cáliz con su patena y a la siniestra, un corazón con tres clavos y un cuadrifolio. Pasamos a continuación a describir y analizar las figuras de forma más detallada. La cruz tiene los brazos o travesaños más largos que el vertical superior, modelo que corresponde a una cruz de crucifixión. En su interior hay una cruz inscrita, guardando paralelismo con la anteriormente comentada. Como es sabido la cruz es el símbolo de Cristo, de la religión cristiana y el emblema de mayor relevancia del cristianismo, aunque también simboliza la salvación y la redención.

Pedestal donde se asienta la cruz

La base donde se asienta la cruz, por sus características y perfil moldurado, recuerda a los pedestales de las cruces del s. XVIII hechas en madera, procedentes del Oriente Próximo, relacionadas con los Santos Lugares, realizadas bajo la tutela de las hermandades franciscanas en sus santuarios, para su posterior entrega a peregrinos, o su envío a conventos e iglesias europeas. Su presencia es habitual en los conventos de las distintas ramas de la orden franciscana. La función del pie, en muchos casos con profusa ornamentación, era poder colocar la cruz sobre una mesa, habitualmente de altar.

La representación labrada en piedra de este modelo de peana resulta curiosa. En el frontal se aprecia una forma arqueada con estrías, que recuerda la valva convexa y el borde semicircular de la concha de peregrino o venera. En la rosca del arco o superficie frontal se muestran unas divisiones que parecen simular el despiece de las dovelas. Una observación más detallada revela que, bajo la base existen unos trazos apenas perceptibles, si no es con luz rasante.

El modelo de peana descrito guarda cierta similitud con el que tienen las cruces denominadas de calvario, elevadas sobre una plataforma con gradas o escalones (de la que pudiera considerarse una variante), en representación del Monte Calvario, donde sufrió Jesucristo la pasión y muerte. Similares representaciones sencillas, aunque naturalistas, de cruces de calvario son frecuentes observarlas mediante una cruz levantada en el vértice de un triángulo (monte), protegiendo del maligno entradas en viviendas, cuadras, molinos, etc.

Un cáliz con su patena y un corazón con tres clavos

El cáliz es sin tallo compuesto de nudo, unido directamente a la base. La forma de la copa recuerda la de los antiguos vasos alemanes de beber vino, el römer, que evolucionaron a la forma de cáliz.

Bajo el cáliz se sitúa la patena (en perspectiva aérea) que no debe confundirse con la hostia o sagrada forma, distinguiéndose en este caso por su situación inferior respecto al cáliz y tamaño del plato, en que se halla marcada buena parte de la orla. A esto debemos añadir que la relación de tamaño de la patenta con la base del cáliz resulta algo escasa, atribuible posiblemente a una licencia del maestro cantero.

Como es conocido la patena es el plato donde se coloca el pan de la eucaristía, en lembranza del plato utilizado en la Última Cena. Sus simbolismos alude a la Última Cena y al vino del sacrificio eucarístico.

«El corazón se consideraba que era la fuente de la comprensión, el amor, el valor, la devoción, el dolor y la alegría». Sobre el corazón están insertados tres clavos.

Pese a la erosión mecánica sufrida en la piedra se puede distinguir que los clavos son de cabeza en punta de diamante. Modelo de la época, que representa la Pasión, porque con unos clavos de hierro forjado similares se cree que fue crucificado Jesús. Respecto a su número debemos hacer la puntualización que hasta el siglo VI, la crucifixión se aceptó con cuatro clavos. De este modo -un clavo para cada extremidad- se hicieron todo tipo de representaciones hasta el siglo XII (Caumon). Después la crucifixión de Cristo se pasó a mostrar con tres clavos con los pies superpuestos. De esta manera artística están hechas casi todas las esculturas del XII en adelante. Otro argumento en este sentido señala que a Cristo lo debieron crucificar completamente desnudo, según lo hacían con los reos que morían de esta manera y, como lo afirma San Ambrosio y San Agustín, la Iglesia, por pudor, acordó vestir su imagen (paño de pureza).

Diversos tratados tocantes al simbolismo coinciden en señalar que el corazón con clavos puede significar contrición o arrepentimiento. El cuadrifolio está tratado de forma naturalista. Muestra botón central circular, más grande de lo habitual y los pétalos no guardan simetría. Motivo cuyo significado en este caso lo asociamos a la apertura.

Interpretación

La lectura de las figuras agrupadas del dintel transmite un manifiesto carácter religioso. Debido a lo piadoso, cabría preguntarnos si es pieza original de la casa, motivada por la religiosidad de sus propietarios, o reutilizada. A falta de datos aclaratorios -como su verdadero contexto- su interpretación resulta compleja. Siguiendo el orden jerárquico de las figuras y el simbolismo establecido de cada una de ellas, una de las lecturas hipotéticas podría estar relacionada con un mensaje doctrinal del Redentor hacia los que se abren al arrepentimiento.

Epílogo

No quisiéramos finalizar sin hacer un llamamiento a valorar estas piedras seculares, su defensa y protección. Remembrando no hacer más célebre el dicho: «El Patrimonio Cultural no se valora hasta que se pierde». Confiamos que la aportación de estas notas divulgativas pueda contribuir en alguna medida a que se atienda a su conservación.

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