Un hombre afable y un trabajador incansable

Rocío Perez Ramos
R. Ramos LALÍN / LA VOZ

DEZA

Manuel García Calvo era una de esas personas que llevaban siempre pintada en la cara una sonrisa. De carácter afable y gran conversador, a este lalinense que nos dejó ayer con 87 años, le gustaba pararse con los vecinos para charlar aunque fuera unos minutos. Era una persona querida que se granjeó siempre el afecto de todos. Su labor profesional la desarrolló hasta su jubilación como trabajador del Concello de Lalín, en el servicio de limpieza. Fue un trabajador ejemplar e incansable, siempre preocupado, dicen, por su labor y por sus ocho hijos y por sacarlos adelante. Durante un tiempo trabajó también en la hostelería al frente de un bar, donde hoy está la Casa do Gato que regentan sus hijos Emiliano y Manuel (Choli) y que acabó cerrando tras enfermar su mujer, Julia Méijome Castro, ya fallecida.

Su cuerpo está siendo velado en el tanatorio de Jesús Taboada, en Lalín. Desde allí partirá la comitiva fúnebre a las 17.00 horas de hoy hasta la iglesia parroquial de As Dores de Lalín donde tendrá lugar el funeral y posteriormente su entierro en el cementerio nuevo de A Romea.