El pueblo devastado quiere resurgir

El municipio más castigado por los incendios del 15 de octubre empieza las reforestaciones mientras espera las ayudas de la Xunta, que siguen sin llegar


as neves / la voz

Es difícil caminar por los montes de As Neves sin encontrarse con algún camión talando árboles y retirando las toneladas de madera quemada. No son operarios municipales. Ni tampoco enviados por la Xunta. Son empresas contratadas por las comunidades de montes, que trabajan a contrarreloj para retirar esa madera quemada y poder comercializarla mientras tenga algún valor. Porque prácticamente la totalidad de los montes de As Neves son comunales. Muchas de esas entidades están ya arruinadas, y el plazo para que sus bosques vuelvan a lucir como antes de los incendios es de alrededor de veinte años.

Pero no solo es desolador caminar por los montes de As Neves. También lo es hacerlo por su núcleo urbano. El fuego llegó al 90 % del municipio y arrasó con casas y negocios. «Aquilo foi o inferno», recuerda entre lágrimas una vecina. En ese centro urbano, el Concello ha puesto en marcha un plan de reforestación que comenzó el pasado fin de semana. Alrededor de cuarenta especies autóctonas se plantaron en la principal circunvalación del municipio, cuyos árboles fueron completamente arrasados. Esta labor no sería posible sin la ayuda de los voluntarios, que desde un inicio se volcaron para colaborar con sus vecinos. En las primeras semanas, las más duras, en las que ni siquiera había agua, fueron repartiéndose parroquia por parroquia y casa por casa para llevar botellas y hacer inventario de los daños sufridos.

Una de las imágenes más impactantes sigue estando en el aserradero Maderas Vial. Quedó completamente calcinado por las llamas y la empresa se vio obligada a prescindir de la mayoría de sus treinta trabajadores. Sus pérdidas se estiman millonarias. Ya han presentado un proyecto para recuperar el aserradero, pero no tienen financiación. «Están á espera da Xunta, coma todos», asegura el concejal de Medio Ambiente de As Neves, Óscar González.

Porque ese es uno de los grandes dramas de la localidad: la interminable espera por las ayudas autonómicas, que siguen sin llegar pese a que ya han transcurrido más de tres meses desde los incendios.

El Concello calcula que fueron 1.275 las familias afectadas en algún sentido por las llamas. «Pero só solicitaron as axudas o 30 %», asegura el concejal de Medio Ambiente. El motivo: la dureza de los requisitos para acceder a esas ayudas provoca que muchos de los vecinos no quieran enzarzarse en un interminable proceso burocrático. Y los que se pusieron en contacto con la Xunta, no dejan de recibir requerimientos solicitándoles numerosos documentos. El gobierno local se lamenta de que prácticamente la única acción llevada a cabo por el Gobierno autonómico en el municipio es la extensión de paja por parte de las tierras quemadas.

Otra de las cosas que llaman la atención al caminar por As Neves es comprobar que prácticamente todos los contenedores son nuevos, después de que el Concello haya tenido que reponerlos. Los antiguos fueron todos reducidos a cenizas.

El edil Óscar González se convirtió en uno de los héroes de aquel fatídico día. Estaba caminando por los montes de su parroquia cuando vio que el fuego avanzaba imparable desde Portugal. Entonces bajó inmediatamente al centro urbano y bloqueó con su furgoneta la carretera principal para evitar que los conductores pasasen y se dirigiesen a una muerte prácticamente segura.

Los comuneros intentan vender la madera quemada mientras tenga algún valor

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