Bueyes de primera para degustar en O Cruce de Vilatuxe

Seis ejemplares rubios de Frigoríficos de Bandeira para el restaurante lalinense estarán listos para comer en marzo


lalín / la voz

La carne de buey es un bien escaso y tiene fieles en todo el mundo. Normalmente se asocia esta carne a los grandes asadores de las capitales europeas pero no siempre es así. El gran distribuidor nacional de esta carnes Frigoríficos de Bandeira -que sacrifica al mes 1.200 reses de vacuno mayor- también atiende y mima a sus compradores en la zona y específicamente a los responsables del Restaurante O Cruce en la localidad lalinense de Vilatuxe. Incluso la amistad forjada en diez años de cliente llega a que el restaurador, Alberto Canda, conociese el producto en vivo y en directo en las granjas. el industrial José Cochón y Canda se desplazaron a Cerceda y a Arteixo donde adquirieron seis bueyes que el restaurador ya adquirió en sus lomos, costillares, solomillos e incluso alguna pierna trasera porque comienza a preparar cecina en la Serra do Larouco en un nuevo paso comercial.

Ayer los bueyes posaron ante O Cruce a donde retornarán en forma de chuleteros y despieces para ser degustados a partir del mes de marzo. Son seis ejemplares de raza rubia gallega, de edad aproximada a los siete años. Tienen un peso bruto de cerca de 1.600 kilos y dejaran unas canales de 800-900 kilos cada uno de ellos tras el inminente sacrifico en el matadero de A Bandeira.

El producto necesita 35-40 días de maceración en cámara y el restaurante organiza jornada del buey en el momento en que esté en su punto. Tiene experiencia Alberto Canda y estima desde que arranquen las jornadas de buey en su restaurante que se consumen cada veinte días un par de lomos.

Es producto que se vende a kilo y las piezas son de 1,5 o sobretodo de entre 2 y 3 kilos. La demanda es dispar. «Hai quen pide para el un solo chuletón de 1,5 kilos, outros son varios para dous kilos».

Es escaso el producto y se cotiza. O Cruce vende también vaca pero indicando siempre que es vaca. Cuando tiene buey hace jornadas de promoción, «non engañamos». Mirando solo al precio el asunto es bien diferente. El kilo de vaca lo pone al cliente a 35-40 euros y el kilo de buey, estos que va a salir a plato en marzo, se pagarán a 80-90 euros. Y espera agotarlos con presteza según los antecedentes existentes.

Y considera Canda que la rentabilidad de sus chuletones «igual non é moita pero é un reclamo, e hai demanda». Es un recorrido largo para los bueyes hasta los 90 euros el kilo. Hay mucho trabajo y precio que recuperar considerando que los animales tienen un precio inicial de miles de euros.

Hay escasez y demanda de este chuletón que llega al consumidor a 80 ó 90 euros el kilo

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