Cientos de personas llenaron el santuario estradense, al que peregrinó a pie parte del equipo de gobierno
29 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Ni la lluvia ni la coincidencia en lunes pudieron con el tirón de la romería de los Milagros de Requián. El santuario calentó motores el fin de semana con cuatro misas de novena por día en las que el templo estuvo abarrotado. En la jornada de ayer, los oficios de primera hora de la mañana fueron más flojos, pero a partir de las diez, la gente empezó a llegar en masa. La misa solemne estuvo tan concurrida como siempre, con el manto de la Virgen cargado de billetes y la Guardia Civil vigilando a lo lejos las aproximaciones a la santa y a las carteras ajenas.
Al santuario llegaron muchos peregrinos a pie, como un nutrido grupo de caminantes de Calo y como parte del equipo de gobierno estradense, con el alcalde, José López, a la cabeza. López y los ediles Juan Constenla, Amalia Goldar y Lucía Seoane completaron los 17 kilómetros desde el consistorio hasta Requián, donde repusieron fuerzas tomando el pulpo con los alcaldes de barrio de la zona.
Un año más, los chiringuitos asfixiaron el santuario y dejaron poco espacio para el paso de la procesión, que antaño discurría hasta el cruceiro y ahora ha recortado el itinerario por la creciente instalación de puestos de feria. Al párroco, Jesús Mayo, le gustaría rodear el atrio con un pequeño podio para separar la zona religiosa de los puestos de venta y permitir el paso holgado de la procesión. Pero eso requiere complejas negociaciones con Patrimonio y de momento no ha podido ser.
Entretanto, la romería continúa con sus abrumadoras cifras de asistencia. Es arriesgado hacer cálculos, pero los fieles que ayer se acercaron a la capilla se cuentan por cientos. En la sacristía se vendieron en una mañana más de 600 velas y 400 almanaques de la Virgen. Los abanicos se agotaron todos a pesar de que el día estabas fresco. Aún hay quien «terquea» por instalarla su vela al lado mismo de la Virgen, donde está prohibido para desterrar el peligro de incendio. Lo que sí se puede depositar a los pies de la Virgen son los ramos de flores. Pero ayer había tantos que todas las repisas estaban cubiertas.