Entrenador y directiva hablan de salida pactada tras la última derrota ante el Erizana, pero hubo un intento de que se fuese tras caer en Copa con el Céltiga
08 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Luis González Pichel dejaba este lunes de ser el entrenador del CD Lalín. Comunicaba su marcha en la mañana de ayer a los jugadores, de quienes se despedía antes del entrenamiento nocturno. El segundo técnico, Herrero, asume de forma interina al equipo para afrontar el partido del próximo domingo en el campo del Nogueira. Pichel no pudo completar la temporada, tras acceder al cargo a mediados de la pasada campaña tras la marcha del Román.
¿Salida pactada o cese? Ninguna de las partes opta por ser categórica en la fórmula para explicar la marcha. El ex entrenador apunta a «algo de todo, pactada e non pactada, xa que había falta de confianza de eles -en alusión a la directiva- e para non estar con apoio total optei por non continuar». El presidente, José Antonio González, sí habló de consenso pero reconocía, como apuntó el propio Pichel, que se había hablado con él tras caer en Copa Diputación con el Céltiga para que evaluase dejar el cargo. Dos semanas después, sin que acompañasen los resultados en Liga, el técnico optó por irse.
Pichel argumentaba la decisión en los resultados y la necesidad de un cambio de chip, asumiendo su parte en la racha negativa de falta de victorias tras el buen arranque de temporada. «Agora toca descansar un pouco tras dezaoito anos adestrando», afirmó.
¿Por qué esos malos resultados? Como en cualquier análisis hay distintos factores que pueden influir. La plantilla se articuló para ascender a Tercera. En ella figuraban de inicio catorce jugadores que militaron en esa categoría. Las expectativas eran altas y parecía factible tras un buen arranque liguero: Diez victorias y solo cuatro derrotas en las catorce primeras jornadas. Pero surgieron circunstancias especiales, como explicaba ayer Pichel, con lesiones y sanciones entre noviembre y diciembre que diezmaron al equipo; entre ellas la de Bautista, Gustavo, Toño, Matelo o Dani Méndez.
El ya ex técnico pedía refuerzos en diciembre para afrontar esas circunstancias y apuntalar al equipo para mantenerse en los puestos de privilegio. Pero la directiva no fichó a los nombres propuestos y pasaron algunas semanas, con derrotas de por medio, antes de la llegada de nuevos efectivos como Adán. Pichel eludió entrar en más polémica sobre la marcha del Marc Vidal, además de considerar que no afectó al cambio de racha del equipo pese a la pérdida de capacidad ofensiva y gol que aportaba el jugador.
Otro de los puntos de inflexión en esa dinámica negativa, en la que se fraguó la marcha de Pichel, se producía el pasado 22 de marzo con la derrota en casa ante el Estradense. Llovieron las críticas en un partido donde perdieron de forma inmerecida, con un empate como resultado más justo, ya que fue imposible jugar al fútbol por el viento y el estado del campo. También dolió irse de la Copa sin encajar ningún gol, tras caer en la tanda de penaltis con el Céltiga. Una circunstancia que agravó el distanciamiento directiva-técnico, motivando ese primer intento para que dejase el cargo. La eliminación suponía una merma de los ingresos procedentes de superar fases en esa competición.
Pichel reconocía sentir cierta liberación tras la tensión de esas dos últimas semanas, por su propia presión y mentalidad ganadora. «Cando as cousas non funcionan hai que asumir que é fútbol e a directiva teñe que mirar cousas como o tema económico e os resultados e o entrenador asumir que pode irse», explicaba el ex entrenador para afirmar con rotundidad no sentirse decepcionado.
Falta de rendimiento
Eludió Pichel justificar los resultados en la falta de rendimiento de determinados jugadores, aunque hubo derrotas que hicieron daño, como ante el Céltiga o el Arenteiro, o el empate más reciente en casa del Verín cuando dominaron e hicieron buen fútbol. Una victoria allí les hubiera enganchado de nuevo. «Lástima non poder chegar todos ata o final», sentenció.
Dijo que pidió refuerzos en diciembre que no llegaron en un momento delicado
Eludió achacar la dinámica negativa a la actitud de los jugadores pero les pide una reflexión
Toño González: «Houbo xogadores que deberon dar máis»
El presidente del CD Lalín se mostraba ayer abatido por una decisión «moi dura» por la marcha de «un dos meus mellores amigos». José Antonio González habló de marcha consensuada «por un cúmulo de cousas e as inxustizas que ten o fútbol», tras reconocer que quizás otra directiva hubiese adoptado medidas antes pero esos lazos con Pichel ampliaron el crédito al técnico. Pero los trece puntos de 56 posibles, junto a la eliminación en Copa, terminaron por pesar más que la «absoluta implicación de Luis co clube e o equipo, sentía como o que máis as nosas cores».
Toño González incidía en que Pichel es «un entrenador diferente, fixo moito por moitos xogadores, incluso a nivel persoal, e tamén pola directiva». Afirmó que algún futbolista entró en el Lalín gracias a él. Y no eludió cargar contra parte de la plantilla, afirmando que «houbo xogadores que deberon dar máis no campo» en esta temporada. Todo un aviso a navegantes sobre el reparto de culpas de la racha de malos resultados, sin restar tampoco González su parte de culpa a la directiva.
«Quero pensar que os xogadores non lle fixeron a cama e a plantilla ten boas persoas, pero hai xogadores que deberon dar moito máis e estiveron acomodados», recalcó el presidente. Y personificó en un futbolista, Marc, al no estar ya en el equipo: «Sempre hai ovellas negras e quen máis apostou por él foi o primeiro en darlle a patada». Incluso reconocía que hay «dous ou tres xogadores» que discrepaban con el técnico.
Destacó las cualidades de Pichel como entrenador, resaltando que financió «do seu bolsillo a dotación do ximnasio, os balóns da tempada e pagou sesións de recuperación a xogadores, baixándose o soldo para poder pagar a algún deles». González dijo que sí hubo petición de jugadores en diciembre, pero no pudieron fichar hasta tener cubierto el coste y que faltó acuerdo con algunos de los nombres propuestos al no conseguir la baja en su club. Pide a la plantilla un examen de conciencia, preguntándose porqué se pasó de ganar a cualquiera a caer incluso con el colista.
En busca de recambio de futuro
Herrero se ponía ayer al frente de la plantilla de forma temporal. Y no porque la directiva no crea que podría tomar las riendas de forma definitiva sino por la falta de título de entrenador. González destacó su valía pero no quieren repetir experiencias negativas, máxime cuando todavía está activa en vía judicial el litigio con el técnico que «puso» el título para otro. Toca por tanto buscar un nuevo inquilino para el banquillo lalinense y con cierta rapidez. Restan tan solo siete jornadas de liga y se pretende ofrecer la mejor imagen posible tras romperse las expectativas de luchar por el ascenso. José Antonio González aseguró ayer que aún no hubo contactos pero se busca un entrenador para acabar esta temporada y para la próxima. Tendría la ventaja de ver en acción en estos últimos partidos a la actual plantilla para decidir descartes y fichajes. El presidente incidió en que esa tarea llegará siempre desde el área deportiva y que no será la directiva la que tome decisiones de «limpieza» en la plantilla para la próxima campaña. Eso sí, ni técnico ni jugadores tendrán tanto margen como Pichel.
«Queda mal sabor de boca», aseguró el técnico, quien esperaba acabar la temporada
Luis González Pichel reconocía que «queda mal sabor de boca» al tener que irse «por non darlle aos xogadores o que esperaba». Eso sí, prefiere quedarse con las cosas positivas y con el apoyo de la mayoría de la plantilla, reconociendo que seguro habrá algún jugador que sí se alegra de su marcha. «Tratei de poñer o máximo sempre e os resultados non acompañaron ao final, pero eles tamén deben reflexionar e ver as cousas que fixeron mal», apuntó respecto al equipo.
Reconocía sin dudar que, en caso de haber contado con una plantilla más amplia, hubiera planteado a la directiva dar alguna baja. Pero eludió dar nombres, asegurando también estar algo defraudado con la actitud de algunos jugadores. Cree que la estrecha vinculación de directiva, técnico y buena parte del plantel pudo al final ser un hándicap.
Pichel no descartó en un futuro volver al banquillo del Lalín, ya que el fútbol cambia y las circunstancias, como las personas, pueden ser otras. Eso sí, no desea que puedan repetirse circunstancias como las del pasado noviembre o diciembre, cuando apenas contaba con doce jugadores para entrenar, resintiéndose el trabajo semanal, que terminan por afectar al rendimiento en los partidos. Y deseó que el Lalín quede lo más arriba posible. «Desexo sempre o millor para o equipo e creo que pode meterse na parte alta da clasificación, necesitan gañar en Nogueira; sería importante encadear dúas victorias consecutivas para que volten a crer nas súas posibilidades», auguró Pichel.