La fuente en el jardín de Liñares, elemento arquitectónico singular

f. rubia alejos LALÍN

DEZA

La fuente es el testimonio de un importante cambio en Liñares.
La fuente es el testimonio de un importante cambio en Liñares. miguel souto< / span>

Estuvo emplazada frente a la capilla del pazo hasta 1872

25 ene 2015 . Actualizado a las 05:16 h.

El emplazamiento primitivo de la fuente del jardín era frente la capilla, donde existía una parra. Por documentos de obras se sabe que fue trasladada en 1872 al lugar que ahora ocupa, en el centro del amplio espacio que precede al pazo.

Fue construida en piedra berroqueña, es armoniosa de formas y de bella estampa, desempeñando en la actualidad una relevante función ornamental.

El pilón se asienta sobre una basa que permaneció por descuido parcialmente oculta bajo el terreno largo tiempo. Es de planta circular, en forma de muro cilíndrico recto, y está destinado a recoger las aguas de los diferentes caños. Su forma recuerda un amplio brocal medieval, por arrastrar todavía reminiscencias del modelo de fuente que perduró durante la Edad Media, que era: «sencilla, de forma circular o poligonal, con un elemento arquitectónico central».

Las juntas del pilón fueron trabajadas a pico fino y estaban selladas con cal hidráulica, para impedir fugas de agua. El antepecho tiene la arista en bocel, y los diez sillares que lo conforman se hallan unidos con grapas de hierro emplomadas, para evitar que por dilatación ferruginosa acabe con el tiempo rajando la piedra. Su altura es de 65 centímetros, y se ajusta a lo que marca el canon de no superar los 70. Esta medida estaba por lo regular pensada al objeto de que el ganado pudiera hacer uso del agua en caso necesario. El orificio de desagüe o aliviadero situado cerca del borde del pilón hacía que el agua permaneciera a un nivel constante. Su salida era recogida por un caño de conducción hecho de cantería a flor de tierra, para aprovechamiento secundario del agua. En el borde del pilón, existe un entrante escotado donde, por efecto de la corriente de agua de salida, remansa la suciedad flotante o pequeña hojarasca, siendo fácil retirarla.

El pedestal, con base de elaborado y clásico diseño, presenta el cuello moldurado, guardando ciertas connotaciones con el fuste del cáliz.

Borde ornamentado

La taza es lisa, con el borde ornamentado con corona y escocia. Es equilibrada en cuanto a situación y tamaño, confiriéndole a la fuente unas proporciones, dentro de la sobriedad de estilo, muy logradas. Tiene tres salidas de agua por caños oblicuos de bronce de nueva hechura, agua que recibe de tres cortos manaderos del pináculo.

El pináculo pese a ser de cuerpo panzudo, resulta airoso al ser facetado. El cuello presenta anillo de sección poligonal y se halla rematado de bola de arista de clara influencia herreriana, lográndose una perfecta sintonía entre ambos elementos, que a la postre redunda en elegancia de proporciones y esbeltez en el conjunto.

Este efecto, hábilmente conseguido, se refuerza con el del claro-oscuro, de cambiante regularidad según las horas del día.

Doble finalidad

La función de la fuente, además de ornamental, era de carácter práctico, como atestiguan los pares de barras de hierro radiales que existían en la boca del pilón que servían de eventual apoyo a los diferentes recipientes o vasijas para recoger agua, entre las que se encontraban las clásicas y populares sellas. De estos apoyos solo queda constancia fotográfica. Eran de forja, lo que le confería mayor defensa ante la corrosión por ir el hierro muy compactado en el yunque por los golpes del herrero.

Es lástima que en su puesta en valor no se tuviese en cuenta su autentico carácter que refleja en este caso el paso, tan común en todos los elementos decorativos que nos rodean, de lo funcional a lo ornamental.

De las sellas en Liñares podemos comentar que existían dos. Una destinada exclusivamente para el agua de la cocina y consumo en la mesa, y otra para diferentes usos cotidianos. Eran de madera de roble herradas y habían costado 28 reales en 1868.

El agua de la fuente traída al pazo se pasaba antes de beber por filtros de mayólica con vaso poroso (sistema Pasteur) de purificación del agua que estuvo en boga hasta bien entrado el siglo XX.