Formar clara idea de cómo sería del Pórtico de la Gloria con sus colores, no nos resulta tarea fácil.
Una visión tangible de su colorido, aunque aproximada, la podemos tener a través de un cuadro al óleo sobre tela, pintado entre 1849-1851, (treinta y siete años antes de que fuese realizada la réplica en yeso). Su autor fue el artista ferrolano Genaro Pérez de Villaamil, y el lienzo se conserva en el madrileño Palacio de la Moncloa.
Seis años antes de realizar los ingleses la copia, Emilio Castelar en su prólogo a Follas Novas, Santiago 1880, evoca la policromía del conjunto escultórico: «¡Y el alma se quedará extasiada en su Puerta de la Gloria, pintada de tantos colores, y entre cuyos iris, semejantes a los matices de la oración, y entre cuyos dorados, semejantes a los resplandores de inmaculado éter, revolotean las innumerables figuras como místicas mariposas?!».