Las manos que hicieron que el cielo aún pueda esperar

R. R. LALÍN / LA VOZ

DEZA

Su mujer y dos personas más evitaron ayer que un hombre de avanzada edad cayera de un tejado en una casa de Lalín

13 nov 2014 . Actualizado a las 05:10 h.

Desde que nacemos las manos que nos mecen, las que nos agarran para cruzar la calle, las que nos dan palmaditas en la espalda, las que nos acarician, las que sellan los abrazos, son de amigos, parejas, padre, madre o familia que vela por nosotros. Ayer también esas manos, las de familiares de un vecino de Lalín, le salvaron la vida.

A las once y media de la mañana, la Policía Local recibía un aviso del 112 alertando de un hombre que amenazaba con precipitarse de un inmueble en la zona de la Fonte Sanguiña. El varón, de avanzada edad y que apenas ve, salió por la ventana de su vivienda a un tejado de unos dos metros de longitud que terminaban en una caída libre de unos quince metros.

El domicilio se encuentra en un segundo piso y al caminar por el tejado, al parecer el hombre quedó enganchado por la ropa en la esquina de una ventana de velux. Eso hizo que su mujer y dos personas más pudieran engancharlo por un pie y conseguir izarlo hasta meterlo de nuevo en la casa ano y salvo.

Hasta el lugar, alertados por la situación, se desplazaron agentes de la Policía Local y una patrulla de la Guardia Civil, además de efectivos de Emerxencias de Lalín y una ambulancia. Unos medios que, afortunadamente, no fueron necesarios, después de que unas manos amigas evitaran, a la desesperada, una tragedia. En la casa vive el matrimonio, de avanzada edad. La rápida intervención de la esposa y el hecho de que se quedara enganchado por la ropa, le salvaron.