Miles de personas abarrotaron la salida y calles por donde partió el pelotón
12 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.A Estrada albergaba por vez primera ayer una salida de etapa de la Vuelta a España. Y la localidad respondió volcándose con la cita ciclista desde primeras horas de la mañana. Pasadas las diez y media la afluencia de público crecía en la zona de la Praza do Concello, donde estaba instalado el control de firmas ante el consistorio. Hacia el mediodía, comenzaban a llegar los autobuses de los equipos, que se disponían en la avenida de Benito Vigo, hasta la altura de los jardines.
Muchos aficionados buscaban allí autógrafos de los ciclistas, y otros esperaban al pasillo que recorrían con sus bicicletas a través de la plaza, hasta el control de firmas que se abrió a las 12.40 y se cerró a las 13.25 horas, diez minutos antes de la salida neutralizada por las calles de A Estrada que conforman la travesía de la N-640: Benito Vigo y Avenida de Pontevedra. Unas calles abarrotadas de aficionados que despidieron el paso del pelotón ciclista, a ritmo de paseo hasta la salida lanzada unos kilómetros después.
Una animación en la que los mayores se sumaban a los pequeños, que en muchos casos desertaron del segundo día de clase con la autorización de sus padres, para vivir de cerca todo un acontecimiento deportivo como es el paso de La Vuelta. Algunos colegios sacaron a la calle a los alumnos que habían asistido al centro para ver de cerca el pelotón, y también todo el despliegue que se mueve a su alrededor. Desde la caravana publicitaria que partía una hora y media antes que los ciclistas, al despliegue de seguridad de la Guardia Civil y todos los coches de la organización. La Vuelta invitaba a desayunos y Amstel Radler, y pobló A Estrada de gorras rojas y sombreros de paja. Un recuerdo de una jornada histórica para la localidad, de la que da fe ya un monolito en la Praza do Concello.