Un estado que genera sonrojo

DEZA

Tendríamos que sonrojarnos todos. Un pueblo que no cuida su patrimonio merece escasa consideración. Entrar en el templo de Santa Eulalia de Palio desmoraliza al más pintado. Los vecinos cayeron hace tiempo en el desaliento ante el silencio oficial. A la Xunta, al Concello, al Obispado de Lugo, al Seminario de Estudios de Deza,... la lista es larga, parece importarles poco o nada que este único templo del protorrománico en la comarca dezana agonice desde hace décadas. Deterioro progresivo del edificio y de su contenido, fácil de expoliar por añadidura. Y en lugar de actuar para su restauración la única iniciativa consistió en colocar una cubierta metálica en uno de esos múltiples ejemplos de feísmo que jalonan Galicia. El tiempo se agota sino lo ha hecho ya. Hay que pasar del sonrojo a la acción con premura.