«¿Hombres? Contados. Un par de ellos»

La Voz

DEZA

La impartición de los cursos por el rural lalinense se estructuran semanalmente o quincenalmente, dependiendo de las parroquias y de la respectiva asociación.

-Hay parroquias a las que voy de manera quincenal, como Cercio, Vilatuxe y Xaxán; y otras a las que acudo cada semana. Va en función de la demanda del colectivo y de lo que estemos haciendo. El horario de impartición de las clases lo fija también la asociación pero suele ser siempre por la tarde, después de las 15.30 horas. Son clases que duran unas dos horas cuando son semanales y sobre tres horas y media si se trata de parroquias a las que acudo de manera quincenal.

-En estos años de muchos cursos celebrados, ¿asistieron varones a sus clases?

-¿Hombres? Contados. Un par de ellos a lo sumo en todos estos años. Recuerdo haber tenido un alumno en Cadrón y otro en Rodís pero son excepciones. Los hombres son de los que piensan que las manualidades son solamente cosa de mujeres. Cierto que en verano, con el curso académico finalizado, suelen venir a clases algunos adolescentes pero no es lo habitual desde luego. Insisto en que estos cursos no son solamente para pintar, y están abiertos a todos los que quieran asistir. Son algo más. Sirven para que se geste una reunión de vecinas, para que se comuniquen, se tomen un café o un chocolate -que no suele faltar en este tipo de encuentros- y romper con la monotonía que en los inviernos tan largos que tenemos aquí no las permite salir de casa en semanas. Si no fuese por estas reuniones ni lograrían verse en semanas. Además en los últimos tiempos ya estoy viendo en los cursos cada vez más gente en situación de desempleo que viene a clases en busca de una válvula de escape; y que la encuentra en este tipo de actividades manuales. Son unas horas que les permiten dejar atrás, en sus casas, sus problemas.