Un mundo de luz en Fontao

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

DEZA

Fotografía antigua de la zona de las minas cruceñas.
Fotografía antigua de la zona de las minas cruceñas. Cedida Xunta

Un documental de Encarna Otero muestra la realidad de la fiebre minera del poblado cruceño en los tiempos del wolframio en los años 40 y 50

02 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Negro y pesado, así era el wolframio que salía de las minas de Fontao y de A Brea. Un mineral codiciado que vivió su época dorada durante la Segunda Guerra Mundial. La realidad de las explotaciones como la de Vila de Cruces durante los años cuarenta y cincuenta tienen todos los ingredientes necesarios para una película. Una realidad a la que daban vida los presos represaliados de la época franquista, el estraperlo, los mineros, las mujeres que lavaban el mineral, las tabernas y las grandes fiestas. Todo un cóctel de vida y luz en los oscuros años de la posguerra alimentado por el dinero generado por el wolframio, codiciado por los ingleses y destinado a la Alemania nazi.

Un mineral esencial para la fabricación de armamento y que El tiempo entre costuras volvió a poner de actualidad al incluir esta realidad en la trama.

Encarna Otero quedó encandilada desde niña por las historias que contaba su padre, trabajador en una mina de wolframio en Santa Comba, y sobre todo, con la de las mujeres que se empleaban lavando el mineral. De esa inquietud nació el primer germen de un documental madurado después al conocer el poblado de Fontao, y tras un exhaustivo trabajo de investigación. Encarna Otero conoció más a fondo Fontao durante el gobierno bipartito -del que formaba parte como directora xeral de Vivenda- y que realizó una serie de importantes actuaciones que incluyeron la rehabilitación de las viviendas del poblado y la realización de un completo plan director que supuso la recuperación de gran parte de las instalaciones de esta zona. Fruto de todo ello es el documental Memorias de vida en vivo. A luz do negro. O volframio da Brea e o poboado de Fontao, dirigido por Encarna Otero y realizado por el Consello da Cultura Galega, del que forma parte. El documental es el primero de una serie de Memorias de vida en vivo, una sección abierta en la comisión de Igualdade, que tiene como objetivo visibilizar y recoger la labor de muchas mujeres en diversas actividades y que no aparecen en la memoria oficial.