Unións valora el daño en 3 millones y suma otro perdido en primavera
23 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Las explotaciones ganaderas con producción de maíz forrajero en las comarca de Deza y Tabeirós ven mermada su producción en un 40%, según estimaciones de Unións Agrarias realizadas para conocer el impacto de las elevadas temperaturas registradas y la ausencia de precipitaciones durante estos meses de verano.
La valoración económica de estas perdidas la sitúa el sindicato en 2,92 millones de euros, según preciso ayer el secretario comarcal de Unións Agrarias, Román Santalla. La organización suma a estas pérdidas las derivadas de las excepcionales condiciones de humedad y frío de la pasada primavera. Esas circunstancias de lluvias prolongadas obligaron a los ganaderos a sembrar ciclos más cortos por el retraso en la siembra lo que implica menor rendimiento. Este daño lo cuantifica el sindicato en 1,18 millones.
En este momento la cifra de pérdidas en la cosecha de maíz se aproxima a los cinco millones de euros considerando todo el proceso de cultivo.
Ayer Unións no adelanto daños del jabalí que está entrando en plena actividad por toda la zona convirtiéndose en el tercer elemento de una conjunción perfecta de circunstancias negativas para el maíz, lo que en términos cinematográficos sería la tormenta perfecta. Sí había adelantado el problema del jabalí señalando que, si no se activan las batidas, el desastre en los cultivos será completo. La cuantificación tras la recolección a finales de septiembre o principios de octubre permitirá estimar definitivamente el impacto de las diversas incidencias en este cultivo que es clave en la dieta del ganado vacuno.
Las pérdidas en maíz obligarán a los ganaderos de Deza y Tabeirós a hacer frente a la adquisición de otros alimentos. Además del maíz ya se habían perdido la primera corta de hierba en una campaña de ensilado que resultó globalmente de maña calidad.
Urgen la bajada del pienso
La zona cultiva unas 5.700 hectáreas de maíz y las pérdidas de producción deben sustituirlas aprovechando pastos y adquiriendo piensos fuera de la explotación. Unións no quiere que las pérdidas redunden en más costes y solicita la suspensión de la prohibición de pastorear en terrenos afectados por incendios y denuncia el retraso «inxustificado da baixada do prezo dos pensos» porque a pesar de la reducción de las materias primas en los mercados en las últimas semanas, los ganaderos «seguen pagando o mesmo pola alimentación para os seus animais». Contrapone Santalla que cuando sube la materia prima el traslado alcista al precio «fano inmediamente».