Herederos de la calle es mía

Olimpio Pelayo Arca Camba
o. p. arca LALÍN / LA VOZ

DEZA

O. P. Arca

El Concello de Lalín cierra las rúas del casco urbano sin aviso previo a la población, con perjuicios en el tráfico

26 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Muchos años pasaron desde la frase atribuida a Manuel Fraga de «La calle es mía». Y sin embargo algunos comportamientos traen a la memoria, aunque con contextos distintos, aquella afirmación. Es el caso de Lalín, cuyo gobierno municipal parece heredero directo de esas palabras, por su continua improvisación en las calles que son de todos. Y es que la realización de obras de construcción motiva en ocasiones la necesidad de cerrar distintas calles para permitir el avance de los edificios.

En los buenos tiempos de la construcción, era un comportamiento habitual. La proliferación de obras sembraba de trampas para el tráfico rodado la localidad. La crisis ha cambiado sustancialmente el panorama, por lo que la planificación de estos cierres es mucho más factible, porque son muchísimos menos. Sin embargo, el Concello de Lalín continúa empeñado en sorprender a los vecinos con el cierre de calles de la noche a la mañana, en el sentido literal del término, sin ningún tipo de aviso previo.

Sucedió ayer en la avenida Buenos Aires: una grúa de grandes dimensiones dejó cerrada la calle, desde el cruce con Pintor Laxeiro hasta el de Luis González Taboada. Los conductores se encontraban de bruces con sendas señales de prohibido el paso en ambas intersecciones, y de propina también en la bajada de la calle F, informando de que a 100 metros no había salida para la calle.

Con ser grande, el nuevo consistorio no debiera impedir una coordinación entre departamentos que permita a los vecinos saber cuándo las calles de todos se cerrarán por obras. Hasta Fenosa lo hacía cuando cortaba el suministro eléctrico de una zona.