La concentración, con cuatro formaciones gallegas, se resintió este año
23 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Las fiestas patronales de As Dores vivieron ayer su primera jornada completa, con la segunda concentración de charangas Cidade de Lalín como acto central. La exitosa convocatoria del pasado año, con formaciones llegadas de toda Galicia y de provincias como Segovia, Cáceres, Salamanca o Huelva, se resintió considerablemente este año. Desde la comisión ya habían advertido del problema que suponía la pretensión de las formaciones más lejanas de cobrar desplazamiento, por lo que quedaron fuera, y a las calles de Lalín saltaron únicamente cuatro formaciones gallegas. Para colmo, el horario no fue referencia ?la comisióin lo atribuyó al retraso en llegar a Lalín de dos charangas? y el público tuvo que esperar la llegada de O Santiaguiño de Padrón, Xituma Batuke de Xinzo de Limia, Vai de Baile de Vigo, y Trompafós de Xinzo (Ponteareas).
Aunque la espera valió la pena, a juicio de los aficionados que se concentraban en la Praza da Igrexa. Metales y percusión sonaban con fuerza, y en los corrillos se notaba claramente cómo cada formación tenía su parroquia: «Xa verás estes, como tocan» o «Moitos destes sonche músicos profesionais» eran algunas de las frases que se oían. En la música, abundancia de ritmos caribeños, y en el vestuario del vivo morado a la sobriedad del negro. La TVG grababa unas actuaciones con un retraso que convirtió a los músicos de la orquesta Supercombo, que esperaban para probar sonido, en espectadores de excepción desde el escenario.
Concierto de la banda juvenil
Por la mañana, comenzaron en la Praza da Vila los conciertos de bandas de música. En esta ocasión, con la banda juvenil de Lalín, bajo dirección de José Luis Taboada Areán, que se ganaron el aplauso del público por el nivel musical que mostraron. Fue la de ayer una jornada con un programa escueto, que abrió a primera hora la banda de gaitas Os Dezas, de Moneixas. La comisión paseó por la calle Loriga, abigarrada de puestos ambulantes, al igual que Rosalía de Castro: una imagen festiva que sin embarog encuentra reticencias en el comercio de esa zona.