La documentación del proceso ocupa cuatro maletas. Fueron las utilizadas por los abogados para transportar el viernes hasta Lalín la ingente documentación de este largo proceso. Alguno de los abogados que acompañó esa tarde a Fernández Pedreira se sorprendía de que la noticia fuese recibida por los beneficiarios con estoicas sonrisas, con tranquilidad y sin celebraciones de ningún tipo.
Una nueva que recibieron con alegría contenida, algunos sin acabar de creerse del todo las cantidades que iban consignadas en el sobre de documentación que les acababan de entregar. Una señora lamentaba que «e meu marido xa non está para ver esto, pero o verán os meus netos», apuntaba con una sonrisa. Otra recordaba a sus padres, ya fallecidos, que no vivieron para ver el desenlace de este largo proceso dirimido en los juzgados y que empezó en 1996 y señala que «esto ben moi ben, coa crise que hai, e agora que temos que pagar as ambulancias é todo». Fernández Pedreira apuntaba que «con lo que les toca, a muchos puede arreglarles la vida a toda la familia».