Edificios a medias y solares vallados

DEZA

En pleno bum inmobiliario, en la mayor parte de los cascos urbanos de la zona las grúas dominaban el horizonte. Entonces, muchas veces la pregunta era ¿tendrán compradores estas viviendas con todas las que se hacen? Ahora, unos años después de que la crisis eliminase completamente las grúas al mirar para muchos de esos edificios, adquiridos o aún a la venta, lo cierto es que no sorprende ver de noche fachadas de esas ya no tan nuevas construcciones sin una sola luz encendida o durante el día con todas las persianas bajadas. Las únicas excepciones, y por sus especiales características, los edificios con viviendas protegidas o con algún tipo de ayuda pública para sus inquilinos, lo que los obliga a ocuparlos. También son edificios fantasmas, con uno o dos ocupantes entre una veintena de viviendas. Pero hay otro impacto: el estético. Más allá del número de inmuebles y su ocupación -muy pronto con el censo de viviendas se sabrá cuántas figuran desocupadas en las comarcas- la pregunta es: ¿qué pasará con los edificios que quedaron a mitad de construcción? Algunos ya llevan más de dos años sin ningún tipo de actuación, ¿acabarán formando parte de esa manera de la imagen urbana?. No sorprendería. Hay más de un ejemplo que después generan denuncias cuando pasados años se cae una cornisa o parte de un balcón. El otro foco también está en los solares. Algunos llevan más de dos años vallados sin que ni tan siquiera se produjera un destierre y ahora comienzan a desprenderse. Los concellos deben tomar medidas para evitar la imagen de abandono y sus repercusiones.