América en «prime time»

DEZA

La televisión es como el último cajón del mueble, ese que descansa sobre el suelo, ese que está lejos de las manos. Dentro reinan a partes iguales el desorden, la sorpresa y el olvido. Siempre ahí y, del alguna forma, también siempre ausente. Propia y ajena. Un poco de todos y de nadie. Un agujero negro en casa. Con botones perdidos y cachivaches inutilizables cuya utilidad nunca se acaba de concretar, pero cuya presencia todavía tiene menor justificación. Hay polvo y puede que pedacitos de nostalgia del pasado. Pero de vez en cuando, en una de las esquinas de atrás duerme la posibilidad de descubrir alguna joya. Así es el último cajón. Así es la tele. En los últimos años ha parido engendros, pero también tesoros que han hecho que la pantalla grande se empequeñeciera a su lado. Ha tomado el pulso de la sociedad y, en su mejor versión, lo ha llegado a acelerar para que esa sociedad no se durmiera. El documental América en prime time coge al espectador de la mano para llevarlo por las series televisivas que triunfaron en Estados Unidos. Y, entre la ingenua y retrógrada comedia de los cincuenta y el magistral retrato familiar y mafioso de Los Soprano, el paseo acaba convirtiéndose en un fascinante viaje por la historia reciente del país. En el tránsito no abundan las simples caras bonitas, porque sirven de guía los guionistas y dirigen el paso los directores. Personajes que se han hecho un nombre bordado con líneas de diálogo, iluminado con imágenes. A menudo, un tanto olvidados en otros países. Quizás por eso hay cajones que se abren con más prestancia.