Se acabaron los debates plenarios sobre lo divino y lo humano. El gobierno estradense ha tomado la decisión de no eternizarlos con discusiones demagógicas sobre aspectos que excedan el ámbito municipal y no afecten directamente al Concello.
En A Estrada hubo en su día encendidos debates sobre política nacional y conflictos bélicos de calado internacional. Todo eso es historia.
El alcalde estradense, José López, se ha estudiado bien el reglamento. Es él en exclusiva quien tiene las competencias para hacer la convocatoria y ha sugerido a todos los grupos que se abstengan de presentar mociones genéricas que no tengan A Estrada como protagonista. La oposición puede desoír el consejo, pero no conseguir que sus propuestas lleguen a pleno. Un informe del 2009 del secretario municipal considera poco razonable que los asuntos que queden suficientemente debatidos en comisión y que no obtengan un dictamen favorable en ella se vuelvan a llevar a pleno. Amparándose en ello, López dejó fuera de la sesión del jueves la moción del BNG sobre las prestaciones sanitarias gallegas. La tendencia será esa.