Sobran brindis y toreros para gobernar

DEZA

La expresión «un brindis al sol» se ha puesto de moda entre los políticos. En cuanto un partido presenta su programa electoral, rápidamente el contrario lo tacha de «brindis al sol». Cada vez que el gobierno cuenta sus planes de acción para la legislatura, la oposición contraataca considerándolos «un brindis al sol». Un brindis al sol es algo que se dice o se hace con fines testimoniales, a sabiendas de que no tendrá ningún efecto. Lleva implícito un punto de atrevimiento y fanfarronería. Tiene su origen en el mundo de la tauromaquia. El torero brinda la lidia y la muerte del toro al presidente de la corrida o a otra persona relevante. Para ello le lanza o entrega la montera. El sol no pedirá cuentas si la faena no es de calidad y, por otra parte, por mucha efecto que se le dé, la montera tampoco llegará al sol. De ahí la osadía y falta de compromiso que resume la expresión. No es extraño que la frase se use tanto en política. Desafortunadamente, los políticos tienen la mala costumbre de trabajar más de cara a la galería que a la conciencia. Metiéndose en el asunto, cualquier ciudadano de a pie podría citar al menos un par de brindis al sol que se quedaron en eso. Uno de los más sonados es la Ley de Dependencia. Promete ayudas importantes para las personas en tal situación. El problema es llevarla a la práctica. Como no hay fondos que lleguen para hacerle frente, la administración se dedica a retrasar la resolución de los expedientes. Hay vecinos de A Estrada que empezaron con los trámites en el 2007 y aún siguen en ello. Sobran brindis y toreros y faltan políticos de ley.